«Deseucaliptización», elegida Palabra del Año 2018

Con más de la mitad de los 5.724 votos emitidos, «deseucaliptización» resultó elegida la Palabra del Año 2018. El término sumó 3.114 apoyos en la iniciativa promovida por el Portal de las Palabras, el proyecto web de la Real Academia Gallega y la Fundación Barrié para la divulgación del léxico gallego. El vocablo ganador, que refleja un aspecto destacado en la creciente preocupación social por la gestión del monte gallego, se impuso a los otros cinco finalistas, todos ellos con una importante carga informativa relacionada con acontecimientos que marcaron la actualidad de los últimos doce meses. La segunda palabra más popular fue, de hecho, con 1.032 votos, feminismo, en un año lleno de reivindicaciones en todo el mundo del fin de la desigualdad por motivos de género. Este ambiente también se reflejó en la presencia en la final de sororidade, que consiguió 641 votos, y apoderamento, con 316. Entre estos dos términos se colocó fariña, con más de medio millar de votos en un listado que cerró fascismo.

No es la primera vez que la preocupación por la gestión del monte deja huella en la elección de la Palabra del Año. En 2017 venció afouteza, pero entre las finalistas estuvieron vaga de lumes y la forma contraria a la ganadora de 2018, eucaliptización. En esta ocasión la ganadora apela al proceso de recuperación de la masa forestal autóctona cuando la plantación y reforestación indiscriminada de los eucaliptos provoca cada vez más rechazo social, tanto por la huella que dejan en el paisaje como por su impacto en la biodiversidad y otros problemas asociados a su proliferación, y no sólo en Galicia y en el vecino Portugal, sino también en otros lugares del planeta como California.

Los neologismos eucalipitación y deseucaliptización describen esta tendencia de nuestra masa forestal y su reverso. Aunque no figuran no Diccionario de la Real Academia Gallega, se ajustan a las reglas de formación de palabras propias de nuestro idioma. A partir del sustantivo eucalipto y mediante la sufijación, surgió el verbo «eucaliptizar». Añadiendo el prefijo des-, con el sentido de no o privación, se compuso el término «deseucaliptizar», y de ahí «deseucaliptización», que sería el sustantivo que indica acción.

Pero vayamos a la raíz del término. Con el nombre de eucalipto se designa un género de árboles, originarias mayoritariamente de Australia, que incluye diferentes especies. Su incorporación a la flora de las latitudes europeas es relativamente reciente. A Galicia llegó a través del padre Rosendo Salvado, que se instaló en Nueva Nursia con la misión de evangelizar aquellas tierras. El eucalipto le debe su nombre al botánico francés Charles-Louis L’Héritier, quien en el s. XVIII bautizó como Eucalyptus obliqua el árbol que llegó al British Museum proveniente de la famosa expedición del capitán James Cook. El primer término de su nombre científico está formado por la unión de dos elementos de origen griego: el prefijo yo-, que significa bien, y kaliptós, que significa cubierto, referido a la cápsula de sus flores; mientras que obliqua remite a la forma de la base de sus hojas cuando son adultas, tal y como explica este Mira que dicen del Portal de las Palabras.

De corrupción a afouteza

El Portal de las Palabras es un proyecto de la Real Academia Gallega y la Fundación Barrié para la modernización del trabajo lexicográfico y la popularización de nuestra lengua. Cada semana, desde esta plataforma ambas instituciones ofrecen juegos, vídeos y otros contenidos divulgativos que conectan el léxico gallego con la realidad cotidiana y la actualidad de una manera amena. «La palabra del día» es otra de las secciones de este espacio abierto al diálogo con las personas usuarias. Dando un paso más en esta dirección, desde 2014 invita a todas las personas que lo deseen a participar en la elección de la Palabra del Año. En las ediciones anteriores fueron elegidas afouteza (2017), irmandade (2016) cuadrando con el centenario de las Hermandades del habla-, refugiado/a (2015) y corrupción (2014).

El trabajo conjunto entre la Real Academia Gallega y la Fundación Barrié permitió también llevar a cabo las últimas actualizaciones del Diccionario de la Academia, que hacen posible un uso más personalizado e interactivo, y el desarrollo de aplicaciones para emplearlo desde teléfonos móviles y tabletas con sistemas iOS y Android.

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