La acción “Árbores de Cinza”, impulsada por la asociación Galicia Ambiental, inicia una nueva etapa con ambiciosos objetivos y acciones ya definidas centradas en la sensibilización y concienciación ambiental con la intención de promover actitudes de respecto y conservación de los bosques gallegos autóctonos. Esta iniciativa surgió en diciembre del pasado año tras la peor oleada de incendios de la década registrada en Galicia, con más de 200 fuegos declarados, obligando a más de 4.000 personas al desalojo de sus casas y quemando alrededor de 48.000 hectáreas, más que en 2014, 2015 y 2016 juntos. Tras meses de trabajo de sensibilización ambiental con distintos colectivos, se fijan nuevos objetivos para los próximos meses de este 2018.
En esta etapa la Asociación contará con la colaboración de la Fundación C&A, responsable del desarrollo de acciones sociales de esta industria textil. Los trabajadores de la multinacional textil C&A, referencia del sector en programas de Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad Ambiental, “votaron el proyecto “Árbores de Cinza” como proyecto a apoyar por su fundación tras la divulgación, las pasadas navidades del video de lanzamiento de la campaña… y financiaran, con sus donaciones, el conjunto de acciones a desarrollar por el proyecto de reforestación y sensibilización.
Para el desarrollo de esta nueva fase, de nuevo los esfuerzos de “Árbores de Cinza” se concentrarán en buena parte en la parroquia de Chandebrito, considerada “zona cero” del desastre y uno de los lugares más afectados por la catástrofe. No fueron los únicos perjudicados en aquella oleada de incendios, pero son “ejemplo y motivación” para el proyecto “Árbores de Cinza 2018”, no en vano en esta parroquia rural del municipio pontevedrés de Nigrán, que apenas alcanza los 540 habitantes, las llamas arrasaron al menos 420 hectáreas de las 430 hectáreas de su monte.
El “Bosque da Memoria” de Chandebrito
Esta nueva fase continuará la línea de los últimos meses que ha permitido sumar esfuerzos con los vecinos de la zona en la recuperación de sus montes. Así una de las principales acciones previstas se centra en la plantación del Bosque de la Memoria, un “área de descanso e interpretación al aire libre” que estará integrado por árboles autóctonos como el roble, el castaño o el alcornoque. Además, esta acción se complementará con la instalación de señalética específica dirigida a escolares y visitantes. Esta señalización incluirá una breve descripción del proyecto con el que se contribuyó a la plantación de árboles para regenerar los bosques arrasados. En su afán divulgador, estos paneles explicativos contendrán información sobre las especies autóctonas utilizadas en la repoblación, con la intención de dar a conocer entre la población estos árboles típicos de estas latitudes.

