Guardesiña, el último lobo marino que varó en las costas gallegas, ya está fuera de peligro y se recupera favorablemente antes de poder volver al mar. Así lo comprobó esta mañana a directora general de Patrimonio Natural, Ana María Díaz, quien visitó el centro veterinario en el que permanece ingresado el animal en virtud del convenio de colaboración suscrito entre la Coordinadora para el estudio de los mamíferos marinos (Cemma) y la Consellería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.
El ejemplar, una hembra de 85 cm de longitud y 14 kg de peso, fue localizada el pasado 14 de enero en el puerto de A Guarda (Pontevedra) con síntomas de desnutrición, deshidratación y afición respiratoria. Por este motivo, se decidió su traslado inmediato a la unidad de cuidados intensivos que tiene instalada a Cemma en Nigrán por si es necesario ingresar en un medio artificial controlado a un o varios lobos marinos que necesiten rehabilitación.
Tal y como explicaron los veterinarios de la Cemma durante la visita, el estado de Guardesiña en el momento del ingreso era muy reservado, siendo diagnosticada y tratada por el equipo veterinario de una afición pulmonar grave y desnutrición. La evolución en los días siguientes fue positiva, mejorando su estado general al recuperar la temperatura corporal, disminuir la afición respiratoria y comenzar a alimentarse por sí misma.
En estos momentos, el animal mantiene aún un estado de salud delicado pero está fuera de peligro. El más importante ahora es que recupere su capacidad de alimentarse por sí mismo. Este será el factor determinante a la hora de tomar una decisión sobre su retorno al medio marino, un proceso para lo cuál se suele contar con la colaboración de los barcos arrastreros para poder acercar la estos animales a su área de origen.
Durante la visita, Ana María Díaz recordó que este tipo de actuaciones son posibles gracias al convenio que desde hace 15 años suscribe la Consellería de Medio Ambiente con la Cemma. Precisamente, el acuerdo correspondiente al período 2018-2019 acaba de firmarse y contará con una dotación económica por parte de la Xunta de 80.000 € (40.000 € para cada anualidad).
El objeto de esta línea de colaboración es garantizar la asistencia idónea, la recuperación y el estudio de los reptiles y mamíferos marinos varados en el litoral de la comunidad autónoma. Para lograrlo, existe la llamada red de varamientos de Galicia, bajo la responsabilidad de la Dirección General de Patrimonio Natural y en coordinación con las unidades móviles de la Cemma, que mantienen una atención permanente de los avisos de varamientos para poder ofrecer asistencia inmediata frente a cualquier eventualidad.
Ejemplares recogidos y observados en 2018
La temporada de lobos marinos en Galicia suele prolongarse durante los tres primeros meses del año. En 2018 los avistamientos en las costas coincidieron con la llegada de los temporales. Así, el primer ejemplar fue registrado en Malpica, donde bajó hasta la playa pero volvió por su cuenta al mar. Posteriormente fueron registrados y recogidos tres ejemplares más varados en O Vicedo, Valdoviño y A Guarda, de los cuales tan sólo sobrevivió Guardesiña; y un más fue observado en la costa de Cabo Ortegal.
Cada año varan en las costas gallegas un promedio de 280 ejemplares de reptiles y mamíferos marinos, muchos de los cuales están incluidos en el listado de especies en régimen de protección especial y en el catálogo español de especies amenazadas. A través del convenio con la Cemma, estos animales pueden ser recogidos, en los casos en que sea necesario, atendidos con el tratamiento veterinario más idóneo y finalmente devueltos al medio marino una vez estén preparados para sobrevivir por sus propios medios.
Tortuga ‘Antares’
En virtud de su convenio con la consellería, la Cemma también interviene ante la eventual llegada a Galicia de tortugas y otras especies de reptiles que necesiten asistencia. Precisamente, el mes pasado una embarcación que faenaba cerca de la isla Coelleira, en O Vicedo, encontró una tortuga marina común (caretta caretta) en un aparato de pesca a 20 metros de profundidad. El ejemplar, a lo que se le puso el nombre de Antares, fue recogido con vida y trasladado al centro de Nigrán de la Cemma, donde nunca antes se había registrado un ingreso de una tortuga tan grande.
Tras recibir las primeras atenciones para su estabilización y realizarle diversas pruebas diagnósticas, se constató que el animal no sufría más que consecuencias leves derivadas de su captura. Habida cuenta las características particulares de Antares (un ejemplar de 71 cm y 24 kg) y los requerimientos de esta especie, el equipo técnico de la Cemma decidió trasladar la tortuga a L’Oceanografic en Valencia, donde continuó con su recuperación hasta que fue trasladada de nuevo al medio marino, el pasado 18 de enero.




