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El IEM organiza una xeira para conocer el Ourense Suevo y Cisterciense

El Instituto de Estudos Miñoráns organiza su XIII Xeira Alén Miñor, bajo el título “Ourense suevo e cisterciense”, el próximo 24 de febrero. Para anotarse a la jornada, que estará guiada por Jesús Rodríguez Diéguez, miembro de la junta de gobierno del IEM, habrá que llamar al teléfono 986 36 05 75, de lunes a viernes de 18:00 a 21:00 horas, o escribir un correo electrónico a oficina@iem.gal. El precio para los socios es de 45 euros, mientras que los no socios deberán abonar 50 euros, en el Nº de cuenta del IEM ES95 2080 5035 0730 4001 4164. El precio incluye el viaje en autobús de 50 plazas, el seguro, almorzar del sábado, las visitas y el guía.

PROGRAMA
Sábado: 8:30 H Salida de Gondomar desde la explanada del Pabellón de Deportes.
10:30 H MOSTEIRO DE SAN PEDRO DE ROCAS, ESGOS.
12:00 H MOSTEIRO DE XUNQUEIRA DE ESPADAÑEDO.
13:15 H MOSTEIRO DE MONTEDERRAMO.
14:30 H: ALMUERZO EN MONTEDERRAMO.
17:15 EXPOSICIÓN IN TEMPORE SUEBORUM EN OURENSE:
Iglesia de Santa María Madre.
Centro Cultural Marcos Valcárcel.
Museo municipal.
22:00 H Llegada aproximada al lugar de salida.

In tempore sueborum

A pesar de estar poco más de un siglo y medio en la Gallaecia, los Suevos dejaron una huella cultural y política en el territorio. Su estado fue uno de los más antiguos de Europa. El declive y la deriva de un agotado imperio romano fue propicio para que este y otros grupos étnicos, fuertemente influenciados por los latinos, los cuales admiraban, habían cogido el relieve y la supremacía en el mapa político de Europa.

Estos pueblos bárbaros no eran grupos sociales aislados, vivían en un contexto de simbiosis y mezcla con otros (visigodos, alanos, vándalos e incluso romanos). Con el tiempo, los visigodos acabaron por absorber los demás, con la fuerza de su influencia cultural y comercial, sus costumbres y el desgaste por las luchas de poder dentro de los propios clanes y familias suevas.

En su registro y catalogación arqueológica en Galicia (sobre todo Ourense y Lugo), y debido a influencia y vínculo con el cristianismo y la romanización previa, encontramos elementos culturales y ritos funerarios, menajes de distintos niveles sociales y sarcófagos de piedra, algunos de ellos con retoques sencillos y modestos. Incluso monedas con la acuñación de diferentes reyes suevos.

Las estructuras de poblamiento y los patrones de asentamiento casi no mudaron respecto lo que ya existía (castros, núcleos urbanos y villas), en muchos casos puesto que los romanos dejaron unas infraestructuras muy idóneas y con un alto grado de modernidad y previsión.

Santa María de Xunqueira de Espadañedo

Su existencia está demostrada documentalmente desde el año 1174. El rey Fernando II estableció definitivamente el área de su jurisdicción, y hoy en día son esos mismos límites los que marcan el municipio de Xunqueira.

En cuanto a la distribución de espacios, este monumento se divide en dos partes. En primer lugar, la iglesia, levantada durante la Edad Media. En segundo lugar, el monasterio, el claustro y el mobiliario litúrgico, de épocas más modernas.

Hoy la iglesia funciona como templo parroquial y parte del monasterio acoge las oficinas del ayuntamiento. La iglesia, declarada Monumento Nacional en 1980, tiene planta basilical y se componen de tres naves de 30 m de largo. Su estética es austera, sencilla, algo característico de las construcciones del Císter. Aun así, son dignos de admirar los capiteles historiados o decorados con motivos vegetales de la nave central. La portada norte, románica, también está decorada con motivos vegetales. En la puerta de la sacristía encontraremos volutas jónicas. Cuenta con un altar románico de piedra. El retablo mayor (hay otros en las capillas laterales), fue realizado por Juan de Angés «O Mozo» y muestra las cruces de Calatrava y Alcántara, el escudo de la Congregación de Castilla, la Ascensión de María y varias escenas de la vida de Jesús. La fachada de la iglesia es muy posterior, ya que fue terminada en 1801, fecha presente en una inscripción. Es de estilo neoclásico y alberga una imagen de San Bernardo. La torre del campanario se divide en dos niveles, de planta cuadrangular el primero y circular el superior. El monasterio fue románico en sus orígenes, pero la construcción actual es posterior y fue llevada a cabo entre los siglos XVI y XVII. El claustro es su parte más interesante. Su disposición y estética son sencillas, aunque armoniosas, lo que le confiere un valor artístico innegable. El artesonado del techo de la entrada cuenta con unas curiosas caricaturas, pintadas directamente sobre la madera.

San Pedro de Rocas

En el ayuntamiento de Esgos localizamos este enclave que, según varios autores, es uno de los monasterios más antiguos de Europa. Teniendo su origen en los siglos V y VI, en tiempos de los suevos. En sus comienzos era sobre todo un centro de unificación para eremitas y anacoretas, por lo que supone uno de los primeros ejemplos de vida cenobítica en la Península Ibérica.

Pasó a depender de Santo Estevo de Ribas de Sil o San Salvador de Celanova. Encontraremos una iglesia del siglo VI, con 3 naves paralelas excavadas en la roca, con el altar en la nave principal. Tras entrar en la edificación, que data del siglo XVII, encontraremos una sala anterior a la portada principal, donde encontraremos tumbas antropomorfas en el suelo.

Santa María de Montederramo

La historia de este monasterio comienza en el año 1124 cuando se construyó un cenobio por orden de Teresa de Portugal. Se encuentra en las alas de la sierra de San Mamede, alejado de las grandes urbes, como muchos cenobios de aquellas épocas.

Perteneció a la Orden del Císter, que como era preceptivo de aquellos monjes, permitió poblar unas tierras hasta entonces inhóspitas, y difíciles de trabajar. La original iglesia tardorrománica del siglo XII fue completamente sustituida por otra en 1598 proyectada por Juan de Tolosa, salvo una ventana románica aparecida en la última restauración en el muro sur de la Iglesia. El nuevo templo renacentista del siglo XVI presenta pilares estriados finalizados con capiteles jónicos y pilastras jónicas y aún bóvedas de crucería góticas.