La comunidad miñota identifica los retos de la futura Reserva de la Biosfera transfronteriza

El pasado 23 de octubre, Tui acogió la jornada pública “Obxectivo Reserva da Biosfera do Río Miño Transfronteirizo”, organizada en el marco del proyecto europeo ECOFRONT_MINHO. El encuentro reunió a representantes institucionales, científicos, económicos y asociativos, así como personas de las comunidades de los dos márgenes del río, para reflexionar sobre el futuro de este territorio.

Tras la ronda de intervenciones sobre experiencias innovadoras en Reservas de la Biosfera ya declaradas a lo largo de la Península, la jornada se abrió a la participación del público asistente a través del mural participativo “O Minho que imaxinamos”, coordinado por la Fundación CEER. A través de esta dinámica, más de 80 personas compartieron los elementos naturales y culturales que consideran más valiosos, los beneficios que esperan de una futura Reserva de la Biosfera y las dificultades que creen necesario abordar.

Las aportaciones permitirán conocer mejor las prioridades de la comunidad miñota y contribuir a la elaboración de un informe territorial que incorpore sus propuestas al proceso de construcción de la candidatura.

El río, la biodiversidad y el patrimonio, entre los valores más destacados

Las contribuciones identificaron seis grandes elementos de interés para la futura Reserva: la biodiversidad, la geomorfología, el río Miño, el paisaje, el patrimonio material e inmaterial y las pesquerías tradicionales.

La biodiversidad ocupó un lugar destacado en las reflexiones, especialmente por la presencia de especies autóctonas amenazadas, ecosistemas de gran valor y hábitats prioritarios. Las personas participantes también destacaron la geodiversidad del territorio, con formaciones graníticas y fluviales singulares.

El propio Miño y sus afluentes aparecieron como elementos centrales para articular la Reserva y conectar las dos orillas. El paisaje, vinculado tanto a los valores naturales como a la presencia humana, fue otra de las cuestiones recurrentes.

En el ámbito cultural, las aportaciones pusieron de relieve la importancia de las pesquerías del río, de la cultura tradicional, de la lengua y de otros elementos patrimoniales. También aparecieron referencias al Camino de Santiago, a los restos arqueológicos y a la arquitectura tradicional, como expresiones del vínculo entre la población y el territorio.

Conservación, oportunidades económicas y cooperación transfronteriza

Las personas participantes señalaron cinco ámbitos en los que la futura Reserva podría acercar beneficios al territorio: la conservación de los ecosistemas, las oportunidades socioeconómicas, la protección del patrimonio, la mejora de la gobernanza y de la cooperación transfronteriza, y una mayor visibilidad exterior.

En el ámbito ambiental, las propuestas apuntaron a la necesidad de reforzar la protección de las especies y de los hábitats, mejorar la calidad de las aguas y controlar la expansión de las especies invasoras.

En materia económica, varias aportaciones relacionaron la Reserva con nuevas oportunidades de financiación y con la valorización de los recursos locales, entre ellos los productos agroecológicos y las actividades económicas vinculadas al uso sostenible de los recursos naturales.

La protección del patrimonio histórico e inmaterial también se percibió como una oportunidad para fortalecer la relación de la población con el territorio. Por su parte, la dimensión transfronteriza de la Reserva podría ofrecer un marco más estable para avanzar en la cooperación ambiental, en la gestión pesquera y en el diálogo con las asociaciones.

Las personas participantes también destacaron la posibilidad de dar mayor visibilidad al territorio, tanto desde el punto de vista divulgativo como económico.

La implicación social y la gestión, entre los principales retos

El mural recogió también las preocupaciones de la comunidad ante la posible creación de la Reserva. Las aportaciones se agruparon en cuatro ámbitos: los problemas ambientales, la delimitación del territorio, la gobernanza y la implicación de la sociedad y de las instituciones.

Entre los riesgos ambientales, se mencionaron la contaminación de los hábitats fluviales, la presencia de actividades industriales pesadas y la expansión de especies exóticas e invasoras. En relación con la delimitación, las personas participantes destacaron la importancia de definir un área coherente que tenga en cuenta la diversidad del territorio.

La gestión de una figura transfronteriza también suscita interrogantes, especialmente por la convivencia de dos marcos legislativos estatales, la complejidad de los actores implicados y la necesidad de garantizar la participación de la población en la toma de decisiones.

Una de las preocupaciones más reiteradas fue que la declaración de la Reserva no quede en un reconocimiento formal. Las aportaciones insistieron en la necesidad de traducir ese reconocimiento en medidas concretas, inversiones y actuaciones que respondan a las necesidades del territorio y favorezcan su desarrollo sustentable.

Una candidatura que incorpora la voz del territorio

La dinámica “O Minho que imaxinamos” permitió abrir un espacio de participación directa en el que la comunidad pudo expresar qué quiere preservar, qué oportunidades espera y qué dificultades considera necesario resolver.

Las ideas recogidas servirán de base para elaborar un informe territorial que contribuya a definir la candidatura de la futura Reserva de la Biosfera del Río Miño Transfronterizo a partir de las expectativas, los conocimientos y las preocupaciones de las personas que viven en este territorio.

La jornada incluyó también la presentación del vídeo de lanzamiento de ECOFRONT_MINHO, un mensaje del Profesor António Domingos Abreu, Director de la División de Ciencias Ecológicas y de la Tierra de la UNESCO y secretario del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MaB), los avances del estudio territorial a cargo de Martín Agrelo, de la Universidade de Santiago de Compostela, y el intercambio de experiencias con otras Reservas de la Biosfera de la Península.

El proyecto ECOFRONT_MINHO está cofinanciado por la Unión Europea a través de Interreg VI-A España-Portugal (POCTEP) 2021-2027 y reúne a la AECT Río Miño, Diputación de Pontevedra, Fundación CEER, AECT Galicia-Norte de Portugal, Asociación de Desarrollo Galicia Suroeste, Grupo de Desarrollo Rural Terra e Auga y la Adriminho.