O Porriño conmemora con emoción los 50 años del regreso de Antonio Palacios a su villa natal

O Porriño vivió una jornada cargada de emoción para conmemorar el 50 aniversario del traslado de los restos de Antonio Palacios a su villa natal. La proyección en primicia del documental “A Pontevedra de Antonio Palacios”, dirigido por Aser Álvarez González, y la apertura de una exposición fotográfica sobre aquel regreso celebrado el 30 de octubre de 1976 sirvieron para recuperar la memoria de uno de los episodios más significativos de la historia reciente del municipio y rendir homenaje a las personas que lo hicieron posible.

El acto, organizado por el Concello de O Porriño, se convirtió en un homenaje no solo al arquitecto, sino también a la sociedad civil que hace medio siglo se movilizó para cumplir su deseo de descansar en su tierra, así como a quien preservó y transmitió su legado a lo largo de las décadas.

Durante su intervención, Alejandro Lorenzo puso el foco en el significado colectivo de aquella iniciativa que nacía en el Círculo Recreativo Cultural y que definió como un ejemplo de orgullo, unión e identidad. Treinta años después del fallecimiento del arquitecto en Madrid, la revelación de Valentín Paz Andrade, amigo de Palacios, de que su deseo era descansar en O Porriño, impulsó ese movimiento vecinal que acabó haciendo realidad esa voluntad.

La directiva del Círculo Recreativo Cultural de entonces, encabezada por Raúl Francés, tomó la iniciativa y, con el apoyo del gobierno municipal de aquel momento, presidido por Manuel Valverde, consiguió que los restos del arquitecto regresaran a su villa. No pudieron estar todos, algunos ya faltan, pero sí estuvieron, de aquella época, Modesto Girández, Antonio Valverde Pampillón, Francisco Quintas Forte, Julio Gómez.

El alcalde recordó también a Eduardo Godoy y Luis Alonso, que viajaron a Madrid para recogerlos en un coche fúnebre cedido por Porfirio González Gradín. En la inauguración de la exposición estuvieron sus hijos, Fernando Godoy, Susana Alonso y Pili González.

Aquel 30 de octubre de 1976, los restos de Palacios fueron recibidos con un hondo homenaje popular y trasladados a hombros por las calles de O Porriño. Canteros, arquitectos, integrantes de la directiva del CRC y numerosos vecinos y vecinas participaron en una despedida solemne y emotiva que dejó una huella imborrable en la memoria colectiva.

El arquitecto reposa desde entonces en el cementerio municipal bajo una mole de granito procedente de las canteras de Vila Fría, con la sencilla inscripción que él mismo había deseado: Antonio Palacios – Arquitecto.

La celebración sirvió también para agradecer públicamente el compromiso de las personas que contribuyeron a hacer posible el traslado. El Concello reunió a integrantes de aquella directiva del Círculo Recreativo Cultural y personas vinculadas a aquel episodio, en un encuentro que permitió compartir recuerdos y reivindicar el esfuerzo colectivo que hizo posible el regreso del arquitecto.

Tito Giráldez tomó la palabra para evocar aquellos momentos y acercar su memoria directa de una iniciativa que trascendió el ámbito institucional para convertirse en una movilización de todo un pueblo.

La exposición queda como testimonio gráfico de aquella jornada histórica y como invitación a conocer mejor una parte fundamental de la historia de O Porriño. Con esta conmemoración, el Concello reafirma su compromiso con la conservación, el estudio y la difusión del legado de Antonio Palacios, una figura esencial de la arquitectura gallega y uno de los vecinos más universales de la villa.

Preestreno y homenaje a Moncho Iglesias

La jornada comenzó con el preestreno del documental de Aser Álvarez, una pieza audiovisual que recorre la huella arquitectónica y urbanística de Palacios en la provincia de Pontevedra y recupera su figura a través de diferentes voces y testimonios. La obra incorpora también un homenaje a Xosé Ramón Iglesias Veiga, Moncho Iglesias, doctor en Historia y figura fundamental en el estudio y divulgación del arquitecto porriñés.

El alcalde, Alejandro Lorenzo, agradeció el trabajo del cineasta y destacó el valor de la película para preservar y transmitir este patrimonio a las nuevas generaciones. En este sentido, recordó la importancia de la labor desarrollada por Moncho Iglesias, que dedicó buena parte de su trayectoria a recuperar la historia del municipio y a ahondar en la figura de Palacios.

Como muestra de reconocimiento y afecto, el Concello entregó un ramo de flores a su viuda, Marisa, en uno de los momentos más emotivos de la jornada. El alcalde anunció, además, la voluntad municipal de perpetuar la memoria de Moncho Iglesias con una plaza con su nombre.

“Esto solo es el comienzo”, aseguró Aser Álvarez, sobre la pieza documental que recibió el aplauso del público. “Es solo el primer paso de un trabajo de divulgación que espero que sea mucho más amplio”.