Siete personas internas del Centro de Inserción Social (CIS) Carmen Avendaño de Vigo han hecho entrega esta mañana a la protectora de animales Baisenpulgas de varios llaveros artesanales elaborados a partir de plásticos recogidos durante una limpieza de playas. La acción, que se completó con un paseo con los perros del refugio por los montes del entorno, supone el cierre de un servicio a la comunidad coordinado por la Fundación Érguete-Integración en el que participaron personas privadas de libertad en el CIS y en el Centro Penitenciario de A Lama.
De residuos marinos a una aportación solidaria
La iniciativa se articuló alrededor de varias actividades destinadas a fomentar la responsabilidad social y la implicación de las personas participantes en el cuidado de su entorno. El punto de partida fue una salida programada a los arenales de Panxón y Playa América, en el ayuntamiento de Nigrán, para realizar una recogida de basura. Durante la jornada, además, los internos e internas de A Lama asistieron a una charla de la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (CEMMA), que les acercó información sobre las labores de rescate que desarrollan, así como sobre el impacto de los residuos en el medio marino y las consecuencias que tienen para los animales. La programación incluyó, por último, una visita a la protectora Baisenpulgas para conocer de primera mano el trabajo del refugio en la acogida y cuidado de animales. Este encuentro permitió a las personas participantes acercarse a la realidad del abandono animal y a la importancia de la protección de su bienestar.
En las semanas siguientes, las técnicas de la Fundación Érguete-Integración organizaron un taller de reciclaje con participantes del CIS de Vigo, en el que transformaron parte de los plásticos recogidos en las playas en llaveros mediante el uso de resina epoxi y técnicas artesanales. Las piezas resultantes se destinaron a Baisenpulgas, dándole una segunda vida a los residuos recogidos y convirtiéndolos en una aportación solidaria y de apoyo a la labor que desarrolla la protectora.
Aprendizaje y compromiso con la comunidad
A través de este tipo de actuaciones, las personas privadas de libertad tienen la oportunidad de implicarse directamente en iniciativas con utilidad social y ambiental, contribuyendo a la mejora de su entorno. Además, conocen de cerca la labor de entidades sociales con las que pueden colaborar y sentirse parte activa de la comunidad.
Por último, estas experiencias también les permiten desarrollar competencias como la cooperación, la empatía, la responsabilidad o la autonomía, fundamentales para favorecer su inclusión social y laboral y facilitar su proceso de reinserción.

