El Bloque Nacionalista Galego (BNG) de Vigo interpelará mañana directamente al Gobierno municipal de Abel Caballero en el Consejo de la Gerencia de Urbanismo para exigir explicaciones sobre las medidas que está adoptando para frenar el fenómeno de los pisos turísticos y su impacto sobre la disponibilidad de vivienda residencial.
El portavoz municipal del BNG, Xabier P. Igrexas, reclamará al Gobierno local que informe de cuantas inspecciones realizó, cuántos expedientes sancionadores abrió y de cuántas viviendas de uso turístico que operan ilegalmente solicitó a la Xunta la baja del registro autonómico.
“La pregunta es muy sencilla: ¿qué está haciendo el Concello? ¿Cuántas inspecciones realizó? ¿Cuántos expedientes abrió? ¿Cuántos pisos turísticos ilegales está reclamando que sean retirados del registro de la Xunta?”, señaló Igrexas.
Casi siete pisos turísticos por cada vivienda en alquiler
El frente nacionalista denuncia lo que califica como “boom ultraespeculativo” de los pisos turísticos y alerta del desequilibrio existente entre la oferta destinada al turismo y la disponibilidad de vivienda para residencia habitual. Vigo cuenta actualmente con alrededor de 2.000 pisos turísticos frente a unas 300 viviendas disponibles para alquiler residencial, por lo que existirían casi siete pisos turísticos por cada vivienda disponible para alquiler. El frente nacionalista advierte además del incremento de los alquileres de temporada, que añaden presión sobre una oferta residencial ya muy limitada.
Igrexas contrapuso esta situación con la evolución de los precios: “los datos son dramáticos y demuestran un desequilibrio insostenible”. El portavoz nacionalista señaló que, según los datos del BNG, desde 2016 los precios de los alquileres en Vigo aumentaron un 70%, más del doble del incremento del IPC general en el mismo período.
Un instrumento vacío
Para el BNG, la ordenanza municipal reguladora de las viviendas de uso turístico no puede convertirse en una simple declaración normativa sin una aplicación efectiva. La regulación municipal establece precisamente condiciones urbanísticas, técnicas y administrativas para la implantación, funcionamiento y control de las VUT en el término municipal.
“La ordenanza municipal demostró ser un auténtico bluff, un instrumento vacío si no va acompañado de voluntad política, inspección y sanción”, criticó Iglesias. Por ello, el frente nacionalista reclama la puesta en marcha de un Plan Municipal de Control e Inspección de las Viviendas de Uso Turístico, con medios suficientes para identificar las actividades incumplidoras la normativa y hacer efectiva la disciplina urbanística.
“No vale excusarse en el registro de la Xunta, que es un auténtico coladero sin filtros. El Concello tiene competencias urbanísticas claras y tiene la obligación de fiscalizar la legalidad, la habitabilidad y la seguridad de estas viviendas”, afirmó.
El BNG reclama también que el Gobierno municipal aplique las posibilidades abiertas por la normativa estatal para que las comunidades de propietarios puedan limitar o impedir determinados usos turísticos de los inmuebles.
Negocio de unos pocos
Igrexas advirtió de que la proliferación de viviendas destinadas al alquiler turístico y de temporada no puede abordarse como un fenómeno ajeno a la emergencia habitacional que vive Vigo. “Tenemos que poner fin a esta barra libre especulativa. El negocio de unos pocos no puede seguir negando el derecho fundamental a la vivienda y expulsando a nuestros vecinos de los barrios de Vigo”, defendió.
El portavoz municipal del BNG reclamó así al Gobierno de Caballero que abandone la pasividad y ejerza las competencias municipales para garantizar que el uso turístico de las viviendas se ajuste a la legalidad y no continúe reduciendo la oferta residencial. “Abel Caballero tiene que dejar de ser cómplice, por omisión, de la peor y más grave forma de rentismo especulativo que son los pisos turísticos”, remachó Iglesias.

