La Librería Ideas de Baiona acogió la presentación de “El Palacio del Agua” de Laura Portas. Una trama que se desarrolla en el Balneario de Mondariz y cuenta las vivencias, descubrimientos y sentimientos de Candela, un personaje que se mueve entre el mundo elitista y la realidad de la clase baja gallega. Balneario de Mondariz, un destino vacacional de la élite aristocrática, política e intelectual del país; Emilia Pardo Bazán, Isabel de Borbón “La Chata”, el premio Nobel José Echegaray, algunas de las personalidades que por allí se dejaban ver en los primeros años del siglo XX, es el continente de la novela. Es precisamente esa época dorada en la que Laura Portas ubica la trama de ficción, protagonizada por una sirvienta de clase humilde que, en la Belle Époque comienza a trabajar en el Gran Hotel de Balneario de Mondariz donde se codea con la élite más ilustre y poderosa de un país que afronta tiempos convulsos en esos momentos de 1920.
Balneario de Mondariz, escenario de novelas
Nieves Herrero también retrató el ambiente social de Balneario de Mondariz en su novela “Lo que escondías sus ojos” cuando la protagonista la Marquesa de Llanzol pasa una corta temporada en el establecimiento termal para descansar. El libro relata la historia del gran amor prohibido del franquismo: una ficción histórica sobre la pasión oculta entre Sonsoles de Icaza, esposa del marqués de Llanzol y musa del modisto Balenciaga, y Ramón Serrano Súñer, ministro de Asuntos Exteriores y “cuñadísimo” de Franco.
En un país devastado y en un ambiente de falsa neutralidad, con la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo, y los nazis y aliados buscando el apoyo de España y del todopoderoso, la pareja vivió una pasión clandestina. Un amor prohibido que dio su fruto con el nacimiento de una niña: Carmen Díez de Rivera, figura de enorme trascendencia durante la Transición. Aunque su padre nunca la reconoció legalmente, el escándalo fue tal que le apartó del gobierno para siempre. “Lo que escondían sus ojos” encierra el secreto mejor guardado por la alta sociedad española de los años 40 y sus protagonistas vuelven a cobrar vida de forma. Para ambientar el romance, Nieves Herrero echó mano de la historia de la ciudad balnearia que en aquella época era centro de reunión de toda la aristocracia europea, construyendo un verano habitual en la villa termal gallega a la que los protagonistas se acercan a “tomar las aguas” y donde se encuentran con lo más granado de la sociedad del momento. No es la primera vez que está presente en novelas españolas. Hace dos años, Teresa Viejo incluía a la villa termal en su drama “La memoria del agua”, reconociendo el valor de Mondariz en la Belle Époque europea. En aquella ocasión, la periodista y escritora contaba la historia de un pequeño balneario del sur español, La Isabella, y hacía referencia a lo largo de toda la trama a Mondariz como lugar de peregrinación europea alrededor del termalismo, dejando datos como que en los jardines de este balneario de jugó el primer torneo de tenis mixto en España.


