El BNG de Gondomar reclama mayores restricciones en el consumo del agua del servicio municipal para garantizar el suministro en todo el período de sequía. El Bloque, a través de su portavoz municipal Manuela Rodríguez, insta al gobierno local a incrementar las medidas para reducir el consumo de agua de la red pública, limitándolo exclusivamente a usos esenciales.
Para Rodríguez no puede ser que, en el Bando de la Alcaldía, Ferreira haga un llamamiento a los vecinos “al consumo responsable, evitando usos innecesarios y haciendo un uso racional de este recurso tan valioso”, y luego admita en declaraciones públicas que no hay ninguna restricción en los usos no esenciales ni prioritarios del propio Concello como el riego o baldeo de zonas públicas.
La portavoz del BNG considera fundamental que gobierno y vecinos recuerden que los mayores efectos de la sequía suelen producirse en los meses de septiembre y octubre, cuando la capacidad de recuperación del agua consumida es aún menor por la merma del caudal de los manantiales de donde se capta. Y que es por ello que se hace preciso reducir drásticamente el consumo de agua en las fases de prealerta, para evitar el vaciado de los depósitos y poder mantener en el tiempo el mayor nivel de reserva.
“El problema no está en una polémica e inoportuna fiesta acuática infantil”, manifiesta la concejala nacionalista. “Lo irresponsable es mantener, como si no hubiera pasado nada, el baldeo de calles y el riego de jardines y campos deportivos; o que mientras, por un lado, desde la Alcaldía se recomienda el ahorro de agua en la ducha y en el hogar, por otro hable de “evitar el llenado de piscinas, salvo causa justificada”, denuncia. “¿Qué justificación puede haber, dentro de un momento de escasez como este, para dedicar el ‘agua de beber’ a mantener operativa una piscina?”.
El agua de la red municipal, al igual que la de las traídas vecinales, tiene como destino principal el consumo humano, la higiene y los servicios básicos de los hogares, además de atender necesidades públicas esenciales. Ese debe ser su destino siempre, pero con más razón en épocas de sequía.
No corresponde, entonces, usar el agua potable para regar jardines o campos de fútbol, ni para baldear calles o para el funcionamiento de fuentes ornamentales. Los usos no esenciales deben ser cubiertos con agua “no esencial”, sea depurada o almacenada, que los ayuntamientos deberían tener en previsión.
Para el BNG hace falta, pues, actuar ya. Y la excusa no puede ser, como dice Ferreira, que Gondomar no esté aún entre los ayuntamientos que Augas de Galicia declaró en prealerta. “Las medidas hay que establecerlas antes de que esa situación se produzca, mientras hay margen para prepararse”, enfatiza Rodríguez, y añade que “si no se llega a ese extremo, mucho mejor, pero habremos ganado en concienciación vecinal y en resiliencia para presente y futuro”.

