El Bloque Nacionalista Galego (BNG) de Vigo exige a la Xunta de Galicia y al Gobierno municipal de Abel Caballero que abandonen sus “políticas aporofóbicas” y actúen de manera coordinada ante la situación de las personas sin hogar que se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad en la ciudad. El frente nacionalista advierte de que cerrar el acceso a la estación de autobuses no resuelve el problema, sino que simplemente lo aparta de la vista y deja a las personas más vulnerables sin alternativa.
“Aporofobia no es solo tener odio o aversión a las personas empobrecidas. Aporofobia es también despreciarlas, ignorarlas y desatenderlas. Es tratarlas como un problema de seguridad, de limpieza o de salubridad. Es olvidar que estamos hablando de seres humanos, de personas de carne y hueso”, afirmó el portavoz municipal del BNG, Xabier P. Igrexas.
El nacionalista considera especialmente grave el tratamiento que Xunta y Concello están dando a las personas que acuden a la estación de autobuses para protegerse de la intemperie. “El problema no se resuelve cerrando la estación para que las personas sin techo no se puedan proteger allí del calor o de la lluvia. El problema es que en la mayor ciudad de Galicia tengamos a varios cientos de personas en calle”, denunció.
Igrexas calificó de “absolutamente repugnante” la “competición entre PP y PSOE por ver quién se desentiende antes del problema” y reclamó que ambas administraciones dejen de trasladarse responsabilidades y cooperen en el ejercicio de sus competencias para garantizar “una salida digna” a las personas en situación de exclusión.
En este sentido, recordó que el BNG propuso recientemente la creación de un Comité de Emergencia Social, estructurado en tres mesas: una institucional, para coordinar Concello y Xunta; una técnica, encargada de diseñar y aplicar medidas efectivas; y una social, con la participación de las entidades y organizaciones que trabajan directamente con la población empobrecida.
Justicia social
“Las vidas de las personas empobrecidas y excluidas no se prestan a inauguraciones ni a grandes selfies propagandísticos, de los que tanto gustan PP y PSOE. No admiten primeras piedras ni placas. Pero atender a quien más lo necesita, echar mano a quien lo perdió todo, es lo que humaniza de verdad a una ciudad”, subrayó Igrexas.
El BNG reclama así un cambio radical de enfoque: pasar de tratar el sinhogarismo como un problema de seguridad, limpieza u orden pública a abordarlo como una cuestión de derechos sociales. “Desde el BNG exigimos precisamente eso, humanidad, empatía y solidaridad. Porque la pobreza se combate con justicia social, dando oportunidades a quien las perdió todas”, remarca Igrexas señalando que “eso es lo que merecen las personas sin techo que acuden a la estación de buses, como todas las que malviven en chozas, en parques o en cajeros de la que dicen que es la mejor ciudad para vivir”.

