Urgen un cambio “radical” de las políticas públicas de protección del rural “por un monte gallego vivo y con futuro”

La plataforma “Por un monte galego con futuro” presentó en Santiago de Compostela un manifiesto firmado por más de 70 entidades en el que se expresa la “necesidad vital” de un cambio “urgente y radical” de las políticas públicas de protección del rural y de defensa de un monte multifuncional “para que los incendios no se conviertan en una condena perpetua hasta que arda todo nuestro país”.

Representantes del colectivo comparecieron ante los medios de comunicación para ofrecer los detalles de una iniciativa que coincide con el inicio de la campaña, oficialmente llamada, de alto riesgo de incendios, y que llega un año después de unas de las peores olas de incendios que se expandió por toda Galicia en 2025. Ese año nuestro país sufrió la ola de fuegos más catastrófica en lo que va de siglo, y la segunda de la historia en extensión de la superficie quemada. Fueron 209.281 las hectáreas ardidas según el sistema Copernicus de la UE, principalmente en la provincia de Ourense, y de estas 37.819 hectáreas en Red Natura 2000.

Sobre estos territorios arrasados apenas se desarrollaron medidas de restauración. Según la Xunta, solo se intervino sobre 200 hectáreas, lo que supone el 0,16% del territorio oficialmente quemado (118.966 hectáreas), pero en marzo de 2026 solo se tenían tratado 110 hectáreas con medidas efectivas de restauración y regeneración hidrológico-forestal. Como consecuencia, los montes quemados quedaron desprovistos de cobertura vegetal, lo que provocó que el suelo perdiera su estructura y fuera arrastrado por las lluvias provocando avenidas catastróficas, como las que sucedieron en la comarca de Valdeorras. Se pierden así enormes cantidades de suelo (entre 15 y 170 toneladas por hectárea cada año). Tomando como referencia una cifra estimada de 24 t/ha y año, los incendios de 2025 pudieron ocasionar la pérdida de 2,85 millones de toneladas de suelo, movilizado episódicamente hacia el fondo de los valles por las avenidas, lo que daña traídas, propiedades e incluso ponen en riesgo la vida de las personas.

POR UN MONTE GALLEGO CON FUTURO

Causas múltiples y diversas están en el origen de los incendios que se producen cada año en el territorio de Galicia, y un cambio climático acelerado agrava las condiciones favorables para incendios más frecuentes e intensos. Todo el mundo parece estar de acuerdo en que el abandono del rural, las nefastas políticas agrarias y la apuesta por el monocultivo de especies pirófitas de crecimiento rápido están entre las causas que más influyen en las olas incendiarias. En este sentido la falsa moratoria para nuevas plantaciones de eucaliptos decretada por la Xunta de Galicia desde el 1 de enero de 2026 está llevando a que continúe su expansión, a la vista del desastre económico, social y ambiental que estamos padeciendo, consideramos necesario reclamar una moratoria indefinida.

Un año más, y ya van muchos, ante la incompetencia de los gobiernos gallegos del PP, estamos siendo testigos de cómo el fuego se está propagando por numerosas aldeas y zonas próximas a las ciudades, con el agravante de que la extensión de territorio que se ve afectada es cada vez mayor, si las condiciones climáticas son desfavorables. Tenemos que denunciar, sin querer ser catastrofistas, que viviremos una emergencia civil permanente si las olas de calor siguen llegando. No podemos depender del factor meteorológico con condiciones climáticas más o menos benignas, para que el fuego arrase, o no arrase, nuestro monte. En lo que llevamos de verano son ya 800 hectáreas quemadas (Padrón, A Mezquita, Borbobás y A Capela) según unas cifras oficiales que la Xunta publica, pero maquilladas y después de pasar una férrea censura bajo apariencia de criterios informativos, haciendo un control informativo propio de una dictadura. Saber la verdad y conocer lo que está sucediendo es un derecho que el pueblo gallego tenemos, por lo que demandamos a los Gobiernos transparencia informativa y sin manipulación.

La planificación de la campaña de alto riesgo de incendios es nefasta, negligente e improvisada. Al tiempo perdido en invierno para realizar trabajos de prevención, se le añade el retraso en las labores de prevención y limpieza de las fajas secundarias y la negativa de la Xunta a profesionalizar y a tener un único servicio público de extinción de los incendios.

En este año en el que andamos, la irresponsabilidad de la Xunta de la Galicia quedó patente con el incumplimiento de rozar y limpiar las fajas secundarias de las 276 parroquias, que figuran como “priorizadas” en el PLADIGA, de las que quedan sin limpiar 206 de las 276 comprometidas. Después de la gran ola de incendios del año pasado el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se comprometió en el Parlamento Gallego a que su Gobierno iba a rozar y limpiar las fajas secundarias de los ayuntamientos de menos de 10.000 habitantes, esto es 295 de los 313 ayuntamientos que tenemos en Galicia, y ahora resulta que desde la Xunta acusan a los y a las propietarias de no limpiarlas. Mayor irresponsabilidad no la puede haber.

En el año 2026 no se incorpora ninguna plaza nueva de personal propio del SPIF, son los mismos efectivos que en el 2025. Los medios terrestres y aéreos no contemplan ningún refuerzo estructural del operativo, que sigue directamente privatizado. Las únicas novedades son una mayor dotación de personal a través de las contrataciones externas, vía SEAGA, de 42 brigadas, y de 190 brigadas municipales. Todo un sistema de extinción basado en la precariedad e inseguridad laboral.

En todo caso, estamos ante un modelo fracasado, de un Plan de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales de Galicia (PLADIGA) para el 2026 que sigue siendo una herramienta inútil. Es una actualización de PLADIGAS anteriores, que se aprueba sin debate en el Consejo Forestal de Galicia, sin evaluar y tirar conclusiones de la ola de fuegos del año pasado, con la agravante de que en este Consejo no están representadas todas las organizaciones y entidades relacionadas con el monte y el medio rural.

Seguir centrando la política antiincendios en la extinción, que fagocita casi el 75% (159 millones de €) de los 213 millones del PLADIGA 2026, relegando la prevención (53 M€) y la formación (0,9 M€) y olvidando por completo la restauración (0 €), hace que las consecuencias de los incendios alcancen más allá del período de alto riesgo, lo que maximiza los impactos negativos y ponen en peligro vidas y haciendas.

Dicho esto, no queda ninguna duda de que la lucha contra el fuego, en su faceta de extinción, se debe hacer desde la óptica de un servicio público, profesional y permanente, por lo que se hace necesario crear un Servicio Público de Bomberos y Bomberas Forestales, con la dimensión necesaria para atender la realidad existente.

La verdadera política de prevención no es como piensa la señora conselleira y mucha parte de la sociedad, tener los montes limpios, las pistas arregladas y los puntos de agua prestos, sino en tener un medio rural vivo y con actividad económica productiva, un monte multifuncional y sostenible con la implicación de los vecinos comuneros y de los y de las titulares particulares en esta puesta en valor. En este sentido para garantizar esta multifuncionalidad se hace preciso reclamar de la Consellaría do Medio Rural que vuelva a poner en vigor la línea de ayuda para la valorización integral del monte, así como las Unidades de Gestión Forestal (UXFOR), sin olvidar el Voluntariado en Defensa del Monte Gallego, herramientas que demostraron su eficacia en el breve período en el que estuvieron vigentes.

La vida salvaje que se pierde tarda muchos años en volver a reaparecer, porque el entorno también degradado, ya no consigue aportar semillas ni individuos para la recolonización natural. Con los incendios desaparecen animales amenazados, joyas naturales frágiles y escasas como el búho real, el águila real, el lobo y el oso pardo… Y con ellos, cientos de millares de pequeños animales abrasados por las llamas. Alcornoques, cerquiños, encinas y érbedos monumentales convertidos en carbón en cuestión de segundos. ¿Y qué pasará con ese suelo quemado y requemado, tan alterado que no podrá permitir el establecimiento de la vegetación que sustenta a la fauna? Su recuperación no es cuestión de décadas, sino de cientos de años.

Las personas labradoras están especialmente afectadas por la destrucción de los cultivos, la pérdida de forraje almacenado y la imposibilidad de producir otra nueva o hacer pastoreo en las tierras arrasadas. En la apicultura se perdió la zona de alimentación de las abejas en km a la redonda. Y la recuperación de estas zonas llevará mucho tiempo.

Una vez más, tenemos que ser el pueblo gallego quien de forma autoorganizada nos preparamos para hacer frente a esta situación y para exigir al gobierno de la Xunta medidas urgentes para frenar esta situación y un cambio radical en sus políticas ambientales, campo ganaderas y forestales.

Y por esto exigimos:

  • La creación de un único servicio público, de gestión directa y dependiente de la Xunta, evitando su privatización, compuesto por profesionales, adecuadamente formado en prevención, extinción de incendios y otras emergencias que puedan alternar las labores de extinción en verano y prevención durante todo el año.
  • Plan de actuación y restauración inmediata en las zonas quemadas para evitar la erosión de estos suelos de extraordinaria importancia y procurar lo antes posible su recuperación, así como impedir el arrastre y la llegada de cenizas y sedimentos a ríos, rías o zonas habitadas generando un riesgo para los sistemas naturales y las poblaciones, como las vividas en el mes de junio en la comarca de Valdeorras.
  • La suspensión de la temporada de caza y pesca no solo en las áreas queimadas sino también en los tecores vecinos por un período que permita la regeneración de las poblaciones salvajes afectadas por el fuego.
  • El ánimo decidido a políticas estructurales que preserven la biodiversidad natural, restauren los ecosistemas dañados y recuperen los usos tradicionales y multifuncionales de los montes, como el pastoreo. La apuesta por una agricultura labradora, familiar y agroecológica, que garantice precios justos para el sector productor. Medidas que contribuyen a fijar población en el rural y a alejar los incendios.
  • Apoyar tanto a la propiedad particular, como especialmente a las comunidades de montes en mano común, en el camino hacia una gestión forestal y de monte protectora ante el riesgo de incendios. Fomentar las iniciativas que fortalezcan a esas comunidades y permitan el aprovechamiento multifuncional del territorio, evitando el abandono o la extensión de monocultivos de especies como eucalipto o pinos.
  • Denunciamos que la Xunta siga empleando el monte gallego como objeto de especulación, o como suelo barato para las grandes corporaciones multinacionales energéticas, mineras o pasteras, como ENCE o ALTRI, que expulsan a las personas del rural en la búsqueda de su lucro privado.
  • Hace falta proteger el monte y el rural en todo momento pero, especialmente, ante la desgracia ambiental y social generado por el fuego, evitando que favorezca los intereses de los lobbys energético, minero, urbanístico, y forestal.
  • Reclamamos una moratoria indefinida para la plantación de eucaliptos y de otras especies pirófilas, así como su eliminación paulatina y dando alternativas a los y a las titulares de montes de eucaliptos ubicados en tierras agrarias, apoyo económico a las personas que conservan las masas forestales autóctonas y los servicios ecosistémicos asociados, figuras de protección medioambiental, masas mixtas, zonas paisajísticas, con restos patrimoniales, etc.
  • Que por parte de las administraciones públicas se proporcione el apoyo necesario, tanto material como técnico, así como garantizar la simplificación administrativa y burocrática y la continuidad de las explotaciones agropecuarias afectadas y dañadas por los incendios del verano del año 2025 y de los que se den este año.
  • Otro modelo industrial de la madera y de los productos derivados en Galicia es necesario. Un modelo que tenga como objetivo el cierre de los ciclos productivos, tanto para las maderas de calidad como para los productos del monte.

POR UN MONTE GALLEGO CON FUTURO. ¡INCENDIOS NUNCA MÁS!

Plataforma ‘Por un monte gallego con futuro’.

Colectivos que la integran:

A Estruga, A Rente do Chan-Pladever, A Ría Non se Vende, A Terra Non se Vende (ATNSV), Agrupación Micolóxica Naturalista Liboreiro, Amarelante Sociedade Cooperativa Galega, Amigas da Terra, Anduxía, Asociación Alexandre Bóveda, Asociación Ambiental Petón do Lobo, Asociación Ambiental Senda Nova, Asociación de Amigos e Amigas dos Bosques “O Ourol de Anllóns”, Asociación de Escritoras e Escritores en Lingua Galega (AELG), Asociación Fonte Seca da Baña, Asociación de Gandeiras e Gandeiros galegos Elas Eles, Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza (ADEGA), Asociación para a defensa medioambiental Salvemos Monteferro, Asociación pola Defensa da Ría (APDR), Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago (AGACS), Asociación Galega de Apicultura (AGA), Asociación Galega Cova Crea, Asociación Cultural Bidueiro, Asociación Galega de Custodia do Territorio (AGCT), Asociación de Custodia do Territorio Brexa, Asociación Frouma, Asociación Medioambiental Galicia Ambiental, Asociación Medioambiental Grupo Lobo, Asociación Monte Galego, Asociación Montes de Galiza (MONTEGAL), Asociación Naturalista Baixo Miño (ANABAM), Asociación Naturalista Hispella, Asociación Rebinxe, Asociación Rexeneración Autóctona, Asociación “Somos Pandeireteiras”, Asociación Veciñal do Saviñao, Asociación “Bembrive en pé”, Colectivo Agrocuir da Ulloa, Comando Ghichas, Confederación Intersindical Galega (CIG), Ecoloxistas Galicia Atlántica e Verde (EGAV), Federación Ecoloxista Galega (FEG), Federación Galega de Ecoloxistas en Acción, Federación Rural Galega (FRUGA), Foro do Camiño, Fundación Eira, Greenpeace, Grupo Naturalista Hábitat, Instituto de Estudos Miñoráns, Marcha Mundial das Mulleres (MMM), Mariña Patrimonio, Organización Galega de Comunidades de Montes (ORGACCMM), Plataforma Gardiana do Bosque de Maceda, Plataforma Veciñal contra a Mina de Touro-O Pino, Plataforma Non á Balsa da Cornanda, Plataforma Pola Defensa da Ría de Vigo “CÍES”, Plataforma pola Protección da Serra do Galiñeiro, Plataforma Ulloa Viva, Quercus Sonora, Salvemos as Fragas de Catasós, Sindicato Labrego Galego (SLG), Sociedade Galega de Ornitoloxía (SGO), SOS Groba, SOS Suído Seixo, Terra Chá Sostible, Unionlibre.org, Verdegaia e Véspera de Nada.