AIREA Líderes presenta en Mos los primeros resultados en España del programa internacional Partners in Policymaking

Este sábado 18 de abril a las 10:00 horas, en el Multiusos das Pozas en Mos, AIREA Líderes presentará los 20 proyectos desarrollados en la primera fase del programa internacional Partners in Policymaking®, iniciativas que nacen con un propósito claro: mejorar la vida en la comunidad, especialmente en el ámbito de la discapacidad, la inclusión y el bienestar social.

España empieza a dar forma a un cambio silencioso pero profundo: que las personas con discapacidad y sus familias pasen de adaptarse a las políticas públicas a influir en ellas. El programa AIREA Líderes, primera adaptación en España del modelo internacional Partners in Policymaking®, presentará el sábado sus resultados de su primera fase tras un año de trabajo e inicia el proceso de desarrollar proyectos de impacto desde los nuevos líderes.

La iniciativa, impulsada por EVD Galicia y financiada por la Xunta de Galicia y acompañada por el equipo de La Regadera, culmina su primera fase con la presentación de 20 proyectos desarrollados por los propios participantes, orientados a mejorar la vida en sus comunidades desde una perspectiva de inclusión, autonomía y participación activa.

¿De dónde viene esto? EvdGalicia lleva desde el 2016 acercando acciones transformadoras de la mano Fundación TUYA, Aprocor, La Regadera y desde la agencia de innovación social LAMISMA. Promoviendo cambios en nuestras miradas sobre la discapacidad, la inclusión, las organizaciones y la comunidad. Airea Galicia, Airea semillero, Airea comunidad, Airea Aliados y ahora AIREA LIDERES.

Durante doce meses, 30 personas -madres, padres y personas con discapacidad- han participado en un proceso formativo intensivo basado en encuentros mensuales de fin de semana, en el que han trabajado junto a expertos nacionales e internacionales procedentes de países como Estados Unidos, Canadá, Alemania o Países Bajos.

El programa, creado en 1987 en Minnesota, ha formado a miles de líderes sociales en todo el mundo con un objetivo claro: que las personas directamente afectadas por las políticas públicas no sean únicamente receptoras, sino agentes activos en su diseño.

Antes de llegar al diseño de los proyectos, el programa empezó con lecturas incómodas y muy reveladoras. “La palabra inclusión es vuestra, os funciona a vosotros (…) ojo con el amor, a veces nos sentimos en deuda”, señalaba Juanda, uno de los participantes, poniendo palabras a una percepción compartida durante el proceso.

Esa tensión entre protección e independencia se traduce en aspiraciones que, pese a su aparente cotidianidad, en muchos casos, siguen sin estar garantizadas. “A mí nadie me preguntó si quería vivir en una institución. Quiero vivir en un piso con sus vecinos y ser parte del vecindario”, explica Carmen, otra de las participantes, en una reivindicación que resume buena parte del espíritu del programa.

Desde la organización, el enfoque es claro. “La vida -buena o mala- de una persona con discapacidad no depende tanto de su discapacidad como del entorno en el que le toca vivir”, señala Ester Ortega, una de las impulsoras de la iniciativa, apuntando a la necesidad de intervenir no solo en los apoyos individuales, sino en el diseño y concepto de las comunidades.

En esa misma línea, el programa plantea un cambio de enfoque: pasar de un modelo basado en la adaptación a otro centrado en la participación activa y el liderazgo. “Queremos ayudar a las personas con discapacidad y a sus familias a entender la importancia de su papel para convertirse en elementos del cambio y generar comunidades positivas, creativas y acogedoras”, explica Erwin Wieringa, referente europeo en políticas de inclusión y coordinador del programa Partners in Policymaking®.

“Las organizaciones tenemos que evolucionar desde la escucha a las personas, transformarnos para ser facilitadores de espacios, ser un agente más en la comunidad” comenta Leví Olivares director gerente de Evdgalicia, promotor de esta iniciativa.

La jornada del sábado marcará el paso de la fase formativa a la fase de acción. Los proyectos abordan ámbitos como el acceso a servicios, la participación comunitaria, la mejora de los sistemas de apoyo o la relación con las administraciones públicas, y tienen un denominador común: convertir la experiencia personal en capacidad de incidencia.

Iria directora técnica señala el cambio de mirada que se ha producido en las participantes, llegaron pensando en acceder a servicios y se van pensando en cómo crear comunidades para todas.

“A partir de este momento, uno de los retos fundamentales es la búsqueda de aliados de la sociedad civil que tomen conciencia de las necesidades y contribuyan a cambiar los entornos”, subraya Maite Arsuga, líder de La Regadera, poniendo el foco en el siguiente paso del programa: activar redes y complicidades más allá del propio grupo de participantes.

El modelo, con más de tres décadas de recorrido internacional, ha demostrado su impacto en países como Estados Unidos, Países Bajos o Reino Unido. “Ese impacto conmovedor se ha producido en EE. UU., Holanda o Inglaterra, y en España ha funcionado incluso mejor y con una dimensión que seguramente será mayor”, añade Wieringa.