O Porriño despide a una mujer valiente. Una luchadora incansable que, ante el dolor más profundo, supo deshacer el nudo de la garganta a fuerza de tragar sollozos para convertirlos en iniciativas, en movimiento y en vida. Dora Carrera no era una revolucionaria de manual, era una madre. Y fue precisamente ese amor incondicional el que la llevó a cambiar la historia de toda una generación.
Dora luchó por Esteban, luchó por sus hijos y por los de tantos otros. Levantó la voz frente a los locales donde se vendía la muerte, sin miedo a los camellos de barrio ni a los narcotraficantes de traje y corbata. No hubo puerta a la que no llamara: se reunió con carceleros, policías, gobernadores, presidentes y jueces. Allí donde hacía falta un cambio, allí estaba ella, buscando que la ley fuera un escudo para las familias y no un castigo ciego. Abrió las puertas del Pazo de Baión, consiguió cambios legislativos, trato digno en las cárceles para los enfermos por toxicomanía, una nueva mirada social.
“La huella de Dora vive en cada madre que aprendió a hablar a sus hijos sobre la droga, el sida y los peligros de la calle. Vive en Érguete, vive en O Porriño, porque queda en nosotros su ejemplo: el de una mujer que transformó su sufrimiento en la esperanza de todo un pueblo”, destacan desde el Concello.
La Asociación Érguete, en un comunicado hecho público en sus redes sociales, recuerda que “Dora escribió su historia con una sonrisa, una ilusión y una fuerza de voluntad que nos hizo admirarla cada día. Cada vez más. Hoy tenemos que despedir a Dora Carrera. Uno de nuestros faros. Nuestra vicepresidenta. Una de las madres fundadoras de la Asociación Érguete, una madre orgullosa, una mujer que saltó de O Porriño a todo un mundo como una madre orgullosa de cada uno de sus hijos e hijas, también de Esteban, su hijo, su orgullo, su amor. Él marchó antes de tiempo, pero Dora siguió por siempre en la lucha de la Asociación Érguete hasta este sábado, cuando a sus 93 años dijo adiós. Ahora, casi 41 años después del inicio de su batalla, nosotros seguiremos por ella, por Esteban, por su familia y por todas las personas que hicieron, hacen y harán Érguete, que es otro hijo más de Dora”.
“Los que tuvimos la suerte de crecer y a aprender al lado de Dora sabemos la fuerza que tenía. El pasado verano, en un día de mucho calor en agosto, fue con sus 93 años hasta al centro penitenciario de A Lama para compartir una jornada con personas presas por sus problemas de adicción. Ellos y ellas estaban aprendiendo en un programa de la asociación a pedir perdón por los delitos que habían hecho a su familia y a los afectados. Dora se sentó allí con ellos junto a Tonina, otra madre de la Asociación Érguete. Estaban en el centro. Abrió su corazón y le contó todo lo que le pasó a su hijo. Luego escuchó a cada uno de ellos. Le dio las gracias porque sentía que también estaba escuchando a Estebán. Los abrazó y se marchó con una sonrisa de oreja a oreja. Ella siempre, daba igual los achaques o los problemas, estaba dispuesta a ayudar a quien pudiera. Tenemos millares de anécdotas así. Cada uno y cada una de los miembros de la Asociación somos unos afortunados y afortunadas de haber aprendido de ti”, continúan.
“Dora, también queremos decirte en este mensaje que seguiremos siendo lo que nos enseñasteis, ese abrazo que acompaña a quien lo necesite, en las buenas y en las malas. Seremos combativas como tú, que en plena Operación Nécora, cuando gritabas de rabia y tu hija, que estaba en Málaga, te descubrió en la televisión. Seremos persistentes como tú, que a pesar de que sufriste el mayor de los dolores, seguiste para los que te necesitaban. Seremos madres en todos los sentidos. Y, sobre todo, seremos soñadoras. Porque sí, Dora, tú eras de las más grandes. En la mayor de las tristezas soñaste que se podía vencer a los narcotraficantes, que se podían salvar a los hijos e hijas afectados y vosotros ganasteis. Llevas ese orgullo a donde vayas. Llevas la victoria y nosotros quedamos con tu ejemplo”.
“Hoy, que te despedimos, quedamos con la inmensa alegría que sentiste en la gala de los 40 años de la Asociación Érguete en Vigo. Un teatro con más de 900 personas completo por vosotros. Tú, en el centro con tus amigas, estabas abrumada, feliz y agradecida. Esos aplausos son de toda una sociedad que nunca te dejará de aplaudir y admirar. Te queremos, Dora. Tu familia de la Asociación Érguete”, concluye el comunicado.

