Del 29 de abril al 3 de mayo, Play-Doc celebrará su 22ª edición en Tui. En esta ocasión, el festival dedicará sus dos principales retrospectivas a la cineasta alemana Viola Stephan y al realizador brasileño Eduardo Coutinho, dos autores que, desde contextos y métodos de trabajo muy distintos, comparten una manera semejante de acercarse a las personas que filman: en su cine, los individuos no se reducen a categorías sociales ni responden a discursos preestablecidos, sino que aparecen como personas concretas, con sus propias vidas y experiencias, y las películas nacen del encuentro con ellas, de la mirada y de la conversación.
Viola Stephan: filmar un mundo en transformación
La retrospectiva dedicada a Viola Stephan reúne los films realizados por la cineasta durante la década de los noventa, agrupados bajo el nombre de Interim, término que alude al período posterior a la caída del Muro de Berlín y al colapso del bloque soviético, un momento en el que el viejo orden había desaparecido y el nuevo aún no había tomado forma. Rodadas entre Alemania, Polonia y Rusia, en 35mm -y presentadas en el festival en copias restauradas con carácter de estreno internacional-, estas películas registran ese proceso de transformación política y social a través de la vida cotidiana, de las conversaciones, de los gestos y de los espacios en los que esos cambios históricos se hacen visibles.
Eduardo Coutinho: el cine de la palabra
La segunda gran retrospectiva de esta edición estará dedicada a Eduardo Coutinho (1933-2014), figura fundamental del cine documental brasileño. La retrospectiva se centrará en las películas producidas por VideoFilmes, corresponsales a la etapa de madurez del cineasta, en la que desarrolló el método de trabajo que define su cine, con la excepción de “Cabra marcado para morrer”, obra anterior a este período y decisiva en su trayectoria. En ellas, Coutinho reduce el cine a un dispositivo mínimo -una cámara, un espacio y una conversación- y construye sus films a partir de la palabra de las personas filmadas y de la relación que se establece con ellas en el momento de la grabación.
Si las películas de Viola Stephan filman la historia a través de los espacios, de la vida cotidiana, de las personas y de las comunidades que habitan un mundo en transformación, el cine de Eduardo Coutinho lo hace a través de la palabra, del relato y de la memoria de quien la cuenta. En ambos casos, cada film nace de un encuentro concreto -con personas, con lugares, con situaciones- y evita reducir esas vidas a categorías o a ideas preconcebidas.
La cineasta Viola Stephan acudirá a Play-Doc para acompañar la retrospectiva y presentar sus films en persona. Asimismo, João Moreira Salles, cineasta y productor, colaborador fundamental en la etapa final de su obra, será el encargado de introducir la retrospectiva dedicada a Eduardo Coutinho.
Fiel a su trayectoria como festival independiente, Play-Doc combinó a lo largo de los años el descubrimiento y redescubrimiento de cineastas singulares con la reivindicación de figuras fundamentales de la historia del cine. Las retrospectivas dedicadas a Viola Stephan y a Eduardo Coutinho se inscriben en esa doble línea que define el festival y suponen también un regreso al cine documental, que está en el origen y en el corazón de Play-Doc.
En las próximas semanas se dará a conocer el resto de la programación de esta 22ª edición, que incluirá las secciones competitivas, seminarios, clases magistrales, conciertos, sesiones de cine expandido y actividades profesionales como VENTURA, plataforma de formación, desarrollo de proyectos y foro de coproducción internacional, entre otras actividades.

