La CIG-Industria viene de solicitar una reunión con la conselleira de Industria para abordar el futuro del naval vigués y trasladarle la necesidad de contar con un plan con medidas específicas que garanticen el futuro del sector, sobre todo tras las últimas noticias negativas a respecto de los astilleros San Enrique y Cardama. Una representación del comité de empresa y de la central sindical mantuvo precisamente una reunión con la dirección de esta última compañía para conocer de primera mano la situación ante la previsión de que Uruguay rescindiera el contrato para la construcción de dos patrulleras.
Precisamente horas después del encuentro entre los representantes sindicales, entre ellos el secretario nacional de la CIG-Industria, Marcos Conde, y la dirección de Cardama el Gobierno charrúa anunciaba su decisión de cancelar el pedido encargado en 2023 por más de 80 millones de euros. “Justo antes mantuvimos una reunión con la empresa para conocer su valoración ante la posibilidad de lo que finalmente trascendió y que la dirección de Cardama ya nos adelantó que tenía conocimiento de que se iba a producir”.
En este sentido, Conde explica que el encuentro responde a la preocupación por las consecuencias que esta decisión pueda tener en el conjunto del sector en la Ría de Vigo, “más allá de lo que afecte directamente a la propia Cardama”, como pérdida de actividad, carga de trabajo y mantenimiento de instalaciones vinculadas a la construcción naval.
Algo que está sucediendo por ejemplo en Astilleros San Enrique tras la decisión de la Autoridad Portuaria de Vigo de dar por caducada la concesión de los terrenos que ocupaba la antigua Vulcano en Teis. “Es necesario que se garantice la continuidad de estas instalaciones para la construcción naval, y no para almacenaje de contenedores”.
En este sentido, el responsable sindical denuncia el proceso de desmantelamiento que padece en los últimos años un sector clave para la economía gallega como el naval, que está teniendo como consecuencia una importante pérdida de empresas y de puestos de trabajo, con el consiguiente desfallecimiento del tejido industrial.
Frente a esto la CIG-Industria insiste en reclamar de la Xunta un plan industrial que garantice el futuro del sector naval gallego, “porque la construcción naval no puede dejarse solo de la mano de las dinámicas del mercado ni de la capacidad individual de cada empresa: requiere una estrategia pública clara y las inversiones y la planificación necesaria para garantizar la supervivencia de un sector ejemplo de capacidad productiva, empleo cualificado y soberanía industrial”.
“Pero al contrario, el Gobierno gallego ha demostrado su nula capacidad para aplicar políticas industriales eficaces, evidenciando incluso la inexistencia de una política industrial de país que responda a las necesidades propias de la economía gallega”. Por lo que en la reunión con la conselleira “le demandaremos medidas concretas en defensa del naval, la continuidad de las instalaciones productivas y un plan industrial que garantice el futuro de este sector estratégico para Galicia. “Cualquier actuación que no tenga este objetivo será un nuevo atranco y un retroceso industrial, económico y social para nuestro país”.

