Movemento Sumar Galicia alerta de la situación insostenible que vive el CIFP Manuel Antonio de Vigo, el mayor centro de Formación Profesional de Galicia, donde a los problemas de gestión y deterioro de las instalaciones se suma un riesgo evidente para la salud de la comunidad educativa y el buen funcionamiento de las clases. La alarma no es aislada: alumnado y profesorado vienen advirtiendo de condiciones que afectan a la seguridad, a la salud y a la calidad de la formación.
El centro sufre humedades persistentes, goteras, restos de techo desprendidos, ruidos continuos y problemas de ventilación y eléctricos, situaciones que comprometen la actividad lectiva. Además, se detectaron hallazgos compatibles con hongos del género Aspergillus, que pueden provocar alergias, problemas respiratorios y, en casos graves, infecciones en personas vulnerables. Estos problemas se repiten en los talleres y laboratorios, donde las filtraciones de agua afectan a equipos y materiales.
La comunidad educativa denuncia también la falta de información sobre los protocolos de seguridad de las obras, la ausencia de un plan actualizado de prevención de riesgos laborales y la sensación de abandono institucional. El alumnado, afectado por los ruidos, el polvo en suspensión y la ventilación insuficiente, asegura que las condiciones no permiten seguir las clases con normalidad, mientras el profesorado se encuentra sin herramientas ni documentación para garantizar su protección.
Movemento Sumar Galicia critica también la pasividad del alcalde de Vigo, Abel Caballero, ante esta situación. La organización considera que debería ejercer una presión efectiva sobre la Xunta para garantizar la seguridad y unas condiciones dignas en el centro, especialmente cuando persisten problemas de acceso y transporte público que complican aún más la vida del alumnado y del personal.
“La situación refleja un deterioro prolongado de la educación pública, que debilita los centros públicos mientras se favorece indirectamente el desvío de alumnado hacia opciones privadas con matrícula elevada. También evidencia la falta de respuesta a la altura de las necesidades reales, tanto en materia de infraestructuras como de salud y seguridad”, señalan.
Movemento Sumar Galicia exige una evaluación ambiental y sanitaria inmediata e independiente, la activación urgente de los protocolos de prevención de riesgos y la elaboración de un plan de actuación claro, calendarizado y dotado de recursos suficientes, con alternativas seguras para alumnado y profesorado mientras se finalizan las obras.
“La salud y la seguridad de la comunidad educativa no pueden quedar en segundo plano. La educación pública debe ser un espacio seguro, digno y con garantías reales de formación”, concluyen.

