Redondela aprueba un protocolo para proteger a las trabajadoras del Servicio de Atención en el Hogar

El Concello de Redondela establece un protocolo pionero con medidas de prevención y actuación ante posibles situaciones de riesgo para las trabajadoras del SAF. El documento, que se firmó esta semana en el Concello, se realizó en colaboración con las representantes sindicales, las técnicas municipales de Servicios Sociales y la empresa que presta el Servicio de Atención en el Hogar.

La alcaldesa, Digna Rivas, señala que estas medidas tienen como objetivo “garantizar la seguridad de las trabajadoras del SAF respetando los derechos de las personas usuarias”. Rivas explica que, ante una situación de riesgo en el domicilio, “primará la protección a la trabajadora”. El principio básico de este protocolo es que el personal que acude a los domicilios “no puede trabajar con miedo y tiene derecho a interrumpir el servicio cuando perciba riesgo”, afirma Rivas. El gobierno local adopta así medidas “efectivas” para proteger a las empleadas del Servicio de Ayuda en el Hogar (SAF) ante situaciones de riesgo, y advierte que velará porque el protocolo “se cumpla de manera efectiva”. La alcaldesa señala que, a pesar de ser una competencia de la Xunta de Galicia, el Concello asume esta responsabilidad para garantizar, “no solo la atención de las personas usuarias, sino también la seguridad de las trabajadoras”. La alcaldesa recuerda que la Xunta se comprometió a establecer un protocolo para proteger a las trabajadoras del SAF después de la muerte de una profesional en un domicilio de O Porriño el pasado mes de julio, “pero aún no hay nada”. En el gobierno local de Redondela “nos adelantamos a la Xunta y firmamos con las partes implicadas este acuerdo, porque nos preocupa la situación que viven cada día estas trabajadoras”.

El protocolo cuenta con varias líneas de actuación que se establecieron después de varias reuniones, tanto con representantes de las trabajadoras como de la empresa, y teniendo en cuenta sus aportaciones. Esas líneas de actuación incluyen: formación e información al personal; coordinación efectiva y comunicación inmediata; medidas preventivas con personal a disposición del servicio; valoración de riesgos y valoración social previa; actuación ante posibles situaciones de riesgo o entorno hostil.

La concejala de Servicios Sociales, Iria Vilaboa, explica que la formación al personal será obligatoria, y estará dirigida a “identificar escenarios hostiles con formación sobre riesgos, casos de acoso o violencia”. El Concello colaborará “para concienciar a las personas usuarias del servicio y a sus familias”.

La comunicación entre las trabajadoras, la coordinadora del servicio y el Concello será continua “para la detección precoz de riesgos” y se realizará una notificación “inmediata” de posibles peligros a la técnica municipal. Las medidas preventivas incluyen que la empresa que presta el servicio tenga psicólogo/a y terapeuta ocupacional a disposición de las personas usuarias, de las familias y del personal del SAF.

Antes de comenzar el servicio en un domicilio se realizará una valoración de riesgos para detectar si existe peligro de agresión y, en caso de que exista riesgo grave e inminente, se suspendería el servicio. La propia trabajadora debe hacer también una evaluación diaria y, si detecta peligro “abandonará el domicilio e informará a la coordinadora”.

El protocolo establece como actuar ante situaciones de riesgo o entorno hostil, con la suspensión temporal del servicio si procede. Vilaboa explica que primará “la protección, asistencia y asesoramiento a la trabajadora”. Cuando se produzcan estas situaciones se pondrá en marcha un proceso de investigación y seguimiento con un registro de incidencias donde quede constancia de la comunicación al Comité de Prevención.