Los cuadros de personal de la automoción gallega siguen reclamando medidas urgentes ante la ola de despidos y de ERTE en un sector que hace justo este viernes un año hizo una demostración de unidad, fuerza y dignidad participando en la histórica huelga convocada por la CIG-Industria en defensa del empleo y de unas condiciones laborales dignas. Coincidiendo con este aniversario, la central sindical celebró una manifestación en el Camiño do Caramuxo para demandar actuaciones inmediatas ante la grave crisis que atraviesa una industria fundamental para las comarcas viguesa, pontevedresa y ourensana y estratégica para el conjunto del país.
En la marcha que arrancó pasadas las 11:00 horas desde las instalaciones de Akwel, empresa que viene de aplicar un ERE extintivo para 89 personas, participaron personas trabajadoras y delegadas sindicales de las principales compañías del sector de Vigo, Pontevedra y Ourense, además del propio secretario general de la CIG, Paulo Carril.
Desde la central insisten en que las reivindicaciones que motivaron la huelga de hace un año siguen en la actualidad aún más vigentes, ya que la precarización laboral avanza y las paradas en la producción se suceden sin que ni la Xunta ni el Gobierno español adopten soluciones efectivas. “Un año después de la primera huelga en la historia del sector, tanto en Galicia como en el conjunto del Estado, todo lo que alertábamos que iba a suceder en el caso de no atender nuestras reivindicaciones se confirmó, hasta el punto de que en 12 meses la industria del automóvil gallega perdió el 5% de los empleos: 1400 compañeros/as fueron al paro en la situación de carestía de vida que sufrimos”, denuncian.
Y sostienen que la crisis que atraviesa la automoción en Galicia es consecuencia directa de un proceso de electrificación del sector que no cuenta con un Plan propio para nuestro país por parte del Ministerio de Industria ni de la Consellería de Industria, “pero también del estúpido enfrentamiento de la UE con los fabricantes chinos del automóvil, obedeciendo órdenes del gobierno de Estados Unidos”.
Una situación que contrasta con los datos económicos de las empresas: la propia Stellantis España obtuvo unos beneficios de 718,9 millones de euros en 2024, mientras aplica una política de externalización de la fabricación de componentes hacia Marruecos que está llevando al cierre de las empresas gallegas. De hecho, en los últimos meses se registraron despidos tanto en Akwel como en el propio Centro Tecnológico de la Automoción de Galicia (CTAG).
En este contexto, el pasado mes de marzo la Consellería de Industria, la patronal gallega y CCOO y UGT firmaron el Plan Director de la Automoción en el que acuerdan “regalarle” a las compañías 185 millones de euros “a cambio de nada”. El Plan solo tuvo el voto en contra de la CIG porque no incluía el compromiso de mantenimiento del empleo.
“Y ahora nos encontramos ante una nueva crisis de microchips -otra excusa para tapar su incapacidad- que trae nuevas paradas en la producción y nuevos ERTE, esta vez por el elevado stock de vehículos, que se venden a precios inalcanzables por la avidez de los consejos de administración en repartir unos dividendos que jamás se habían repartido”. De hecho, Stellantis España repartió 704 millones de dividendos en 2024, mientras la nómina de las 12.391 personas trabajadoras de la empresa fue de 593,6 millones de euros ese año.
Principales demandas de la CIG para la automoción gallega
- Un Plan Industrial para la Automoción gallega vinculado al nuevo PERTE VEC IV.
- Ayudas públicas vinculadas la creación, estabilidad y mantenimiento del empleo en Galicia.
- Fin de los ERTE abusivos y de la precarización del sector.
- Garantizar proyectos de futuro como la instalación de una fábrica de baterías.
- Inversión pública y garantías para la instalación de un nuevo fabricante de vehículos en la PLISAN.

