La concejala de Igualdad, Laura Iglesias, defendió en el Pleno la moción con la que el grupo socialista ratifica el compromiso del Concello con la lucha contra la violencia de género en todas sus expresiones y muestra el apoyo a las iniciativas de sensibilización y educación en igualdad y prevención de la violencia poniendo una atención especial en la infancia, la adolescencia y la juventud.
En el marco del 25 de noviembre, el Pleno Municipal se suma a la llamada global impulsada por las Naciones Unidas y se compromete a implementar, dentro de sus competencias, todas las acciones contempladas en el Pacto de Estado contra la violencia de género, aprobado en febrero de este año 2025, y colaborar con el tejido asociativo que trabaja por la igualdad y la lucha contra la violencia de género. Además, el texto recoge la “vital importancia” de continuar trabajando para que de forma urgente se apruebe la ley de violencia vicaria, la “forma más cruel de violencia machista”, para seguir reforzando la atención integral a las víctimas, para aumentar la formación especializada de todos los profesionales implicados y para que el Pacto de Estado se cumpla y se implante de forma efectiva.
La moción socialista fue aprobada en la sesión ordinaria de este lunes con los votos en contra del grupo municipal popular y la abstención de los nacionalistas.
Edificios de los antiguos juzgados
La Corporación Municipal dio luz verde este lunes a la moción del grupo socialista que rechaza la incautación del edificio de los antiguos juzgados y de otro patrimonio municipal, a través de una medida incluida en la Ley de medidas fiscales y administrativas de la Xunta de Galicia. El Pleno insta al Gobierno de la Xunta a retirar íntegramente la citada disposición del texto legislativo y advertir, en caso de que no se haga, de la adopción de un acuerdo institucional e ilegal por parte del Parlamento, dando traslado del acuerdo a la Presidencia de la Xunta de Galicia, a la Vicepresidencia Primera y Consellería de Facenda e Administración Pública, a la consellería de Presidencia, Xustiza e Deportes así como a la FEGAMP y a los grupos parlamentarios del Parlamento de Galicia.
La moción defendida por el edil de Hacienda, Jaime Aneiros, salió adelante con los votos favorables de socialistas y nacionalistas y con la oposición de los populares.
Declaración Institucional por el 25 de noviembre
Rosario Otero, presidenta de la Asociación Red de Mujeres Vecinales contra los maltratos de Vigo fue la encargada de leer este lunes en el Pleno Municipal la declaración institucional con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
El 25 de noviembre no es un día cualquiera. Fue instaurado por las Naciones Unidas en 1999 en recuerdo de las hermanas Mirabal, las dominicanas Minerva, Patria y María Teresa, asesinadas por la dictadura de Trujillo en 1960 por defender la libertad y los derechos de las mujeres. Desde entonces, cada año, esta fecha se convierte en un clamor mundial contra la violencia machista, una violencia que no entiende de fronteras, edades, ni clases sociales, y que sigue siendo una de las más graves violaciones de los derechos humanos en el mundo entero.
Y por esto un año más, nos reunimos en este espacio para recordar que la violencia contra las mujeres sigue siendo una de las más graves y persistentes heridas de nuestra sociedad. En el 2025, a pesar de los avances logrados, el número de mujeres asesinadas, agredidas o silenciadas continúa siendo inaceptable. La violencia machista sigue ahí, adoptando nuevas formas, extendiéndose también por los espacios digitales, en las redes, y reproduciéndose entre generaciones que nacieron ya bajo leyes de igualdad. Hoy, más de veinte años después de la aprobación en España de la Ley Orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género, seguimos teniendo que erguir la voz. La realidad nos muestra que, a pesar de los avances, la violencia contra las mujeres continúa muy presente.
En 2024 se registraron en España más de 101.000 casos activos en el sistema VioGén, y en 2025 aumentaron un cuatro por ciento las denuncias con respecto al año anterior. Además, más de 52.000 de esos casos afectan a mujeres con menores a su cargo, lo que hace evidente que la violencia no solo destruye vidas, sino también infancias. Estos datos son más que cifras: son rostros, historias, miedos y silencios que no podemos aceptar como inevitables.
A medida que estas cifras aumentaron también lo hizo la respuesta negacionista de la violencia de género, que pretende desvirtuar su naturaleza y poner en entredicho su carácter estructural. Intentos de derogar políticas específicas de protección, de cuestionar la terminología y de debilitar recursos institucionales que ponen en riesgo conquistas fundamentales de las últimas décadas. No se puede retroceder. Ninguna sociedad democrática y libre puede permitirse mirar hacia otro lado mientras se vulneran derechos humanos básicos.
La violencia contra las mujeres no es un problema privado ni individual, es una cuestión estructural, fruto de un sistema que sigue colocando los hombres en una posición de poder y a las mujeres en un lugar de subordinación. Mientras esto no se transforme de raíz, no finalizará la violencia.
La educación -en las aulas, en las familias y en los medios- es la herramienta más poderosa para romper este círculo. Educar en igualdad, en empatía, en respeto, es invertir en futuro. Precisamos formar a niñas y niños, chicas y chicos, en una cultura del respeto, de la empatía y de la igualdad real. No es suficiente con enseñar a “no ser violentos”: hace falta aprender a reconocer las desigualdades, a cuestionar los roles impuestos y a construir relaciones libres de control y de miedo.
En los últimos meses, vemos con preocupación como se multiplican los discursos misóginos en Internet, las campañas de acoso digital y la banalización de la violencia sexual a través de contenidos virales. Cada mensaje, cada vídeo, cada “broma” que perpetúa el desprecio a las mujeres es un arma que alimenta la violencia. Es tiempo de decir alto y claro: no lo vamos a tolerar. La libertad y la dignidad de las mujeres no son negociables. Las nuevas formas de violencia también nos interpelan. La violencia digital, el acoso en redes, la difusión no consentida de imágenes íntimas o el control tecnológico de las parejas son expresiones actuales del mismo patriarcado que históricamente intentó dominar y silenciar a las mujeres. Por eso, la lucha por la igualdad debe actualizarse, expandirse y adaptarse a estas nuevas realidades.
No podemos olvidar tampoco a las mujeres que luchan en otras partes del mundo por derechos fundamentales: a las iraníes que desafían leyes injustas, a las afganas privadas de educación, a las palestinas, ucranianas y sudanesas que sufren la guerra y la violencia armada en sus cuerpos. Su valentía es un recordatorio de que la igualdad es una causa global.
En este 25 de noviembre, afirmamos con fuerza nuestro compromiso colectivo: ni un paso atrás. Exigimos políticas sólidas, recursos suficientes y una sociedad que no tolere ni justifique nunca más la violencia machista en ninguna de sus formas.
Es también responsabilidad de las instituciones garantizar una atención integral, ágil y eficaz para todas las víctimas, asegurando recursos suficientes, acompañamiento psicológico, protección efectiva y reparación social. Las mujeres que sufren violencia no deben encontrarse solas ni desamparadas por un sistema que a veces llega tarde o no llega de todo.
En este 25 de noviembre recordamos a todas las víctimas de la violencia machista. Mujeres que fueron asesinadas, que sufrieron agresiones, que fueron silenciadas o que aún hoy viven con el miedo como compañero diario. Su memoria debe guiarnos y empujarnos a seguir luchando.


