Después de la Inspección de Trabajo haber levantado acta por infracción muy grave a Óbolo, concesionaria del SAF de Ponteareas, ahora la Inspección de Servicios Comunitarios e Inclusión Social, dependiente de Política Social, viene de constatar “una serie de deficiencias” en el servicio. La representación del cuadro de personal mantuvo ayer una reunión con el Concello, que insiste a pesar de todo en su negativa a iniciar un expediente de resolución del contrato.
La Inspección respondió a la denuncia de la CIG asegurando que el pasado 27 de octubre se realizó una visita a las oficinas del SAF, “en la que se constatan una serie de deficiencias y se le requiere su enmienda”. La contestación por escrito concluye que “dichas deficiencias también se ponen en conocimiento del Concello de Ponteareas, por ser la entidad titular del servicio, con el objeto de que realice un seguimiento y supervisión de la citada empresa gestora y tomen las medidas oportunas para garantizar la calidad de los servicios prestados, de ser el caso”.
La CIG solicitó ayer la celebración urgente de una reunión con los responsables municipales, encuentro que finalmente se produjo por vía telemática. “Tras más de 40 días de huelga hemos demostrado sobradamente que Óbolo incumple las condiciones esenciales del contrato, pero el Concello se niega a rescindírselo, optando además recientemente por aportar medios y personal propio y por darle tipo de ventajas a la empresa”.
En consecuencia, el pasado 20 de octubre la representación sindical convocó a la empresa a una mediación en el Consello Galego de Relacións Laborais con el objetivo de pactar la manera de afrontar las cuestiones a solucionar. “Todas ellas tienen que ver con la normativa laboral básica, y son tan importantes como las deudas salariales, ya que tienen que ver con la vigilancia de la salud de las trabajadoras, los excesos de jornada, los descansos o la infracotización de las nóminas”.
Pero en la actualidad, transcurridos ya casi siete meses desde el inicio del servicio y después de 15 días de mediación sin que la empresa haya comparecido “constatamos que la actitud de Óbolo es inadmisible y totalmente irresponsable, creando y manteniendo de manera negligente el SAF en un eterno conflicto”. Por lo que reiteran la necesidad de proceder a la apertura de un expediente de resolución de contrato que finalice con el “secuestro” del servicio.

