Artistea abre sus puertas a las viñetas de Laxeiro

El Concello de Ponteareas y la Fundación Laxeiro presentaron una exposición que reúne todas las viñetas humorísticas que Laxeiro publicó en la prensa, en concreto en los periódicos El Pueblo Gallego y Faro de Vigo, en los años 1928, 1929 y 1930. La exposición es un acontecimiento cultural de primer orden, ya que nunca antes se había visto este interesante trabajo de Laxeiro en su totalidad. Con motivo de la exposición, la editorial Laiovento, publica el libro homónimo, en el que reproduce la totalidad de las viñetas (cuarenta y nueve) acompañadas además con textos firmados por Manuel Igrexas, Félix Caballero y Javier Pérez Buján. La librería local Milfollas dispondrá de esta publicación para aquellas personas que deseen adquirirlo.

El director artístico de la Fundación Laxeiro y comisario de la exposición, Javier Pérez Buján, después de agradecer a la alcaldesa y al concejal de educación las facilidades para que este proyecto fuera posible en Ponteareas, quiso destacar que cuando Laxeiro publicó estas viñetas en la prensa gallega, era un artista de veinte y veintiún años, así que este fue su primer trabajo profesional que, en una época en la que la prensa era leída de forma masiva por la población, lo convirtió en poco más de dos años y medio en un artista conocido en toda Galicia. También quiso destacar la mirada moderna del joven Laxeiro que, en estas viñetas de juventud, anuncian un proyecto estético comprometido con la renovación plástica, en un contexto internacional de la figuración del período de Entre guerras.

El director general de la Fundación Laxeiro, Carlos García-Suárez, quien además es nieto del pintor, agradeció al Concello de Ponteareas el interés por este proyecto expositivo y recordó que hace casi veinticinco años, siendo alcaldesa Nava Castro, la Fundación llevó a Ponteareas una exposición de pinturas de Laxeiro que ilustraba la trayectoria del pintor, una circunstancia que da buena cuenta del interés de Nava Castro por el pintor de Lalín, como exponente de lo mejor de la pintura gallega del siglo XX.

En la apertura de la exposición la alcaldesa Nava Castro señaló la importancia de acoger esta exposición que refleja la obra de juventud de Laxeiro, “un creador multidisciplinar que desde Galicia supo conectar con corrientes artísticas de todo el mundo, que fue rompedor y también difusor de la cultura popular y que recoge en su trayectoria el espíritu de la residencia Artistea, apoyar a nuevos talentos, contactarlos con artistas consagrados de todo el mundo, experimentar, investigar, crear y comunicar”.

El proyecto

Durante los años veinte el humor gráfico gallego vivía una época dorada. Rara era la publicación periódica que no contara con colaboraciones gráficas de corte humorístico en sus páginas de forma más o menos estable. Incluso Castelao, el puente entre el viejo galleguismo y Os novos, publicó sus viñetas, además de nombres como Torres, Maside o Colmeiro. De hecho, es posible que fuera Manuel Colmeiro que animara a Laxeiro a presentar sus trabajos al Faro de Vigo, después de que este viera unos dibujos del de Lalín.

Este proyecto responde a una necesidad de catalogar y mostrar al público el trabajo completo de Laxeiro como humorista gráfico en la prensa, sumándose así a ese elenco de artistas renovadores que, en Galicia, cultivaba el humorismo gráfico.

Laxeiro tenía solo veinte años cuando comenzó su colaboración en Faro de Vigo y más tarde en El Pueblo Gallego. Se trata, por tanto, de una obra temprana y, seguro, de su primer trabajo profesional en el campo artístico. Puesto que se trataba de una obra reproducida en las dos cabeceras más populares de la Galicia de la época, estas viñetas le depararon sin duda a Laxeiro cierta notoriedad y supusieron un buen comienzo para un chico que iba a tener mucho que decir en el mundo del arte, hasta convertirse en uno de los artistas más relevantes del arte gallego del siglo XX.

Si a una edad tan temprana podemos hablar ya de un estilo propio en el dibujo de Laxeiro, este es un estilo que muestra una clara herencia de la estética que otros autores cultivaban, influenciados por el arte japonés y todo el influjo oriental que movimientos como el Modernismo trajeron a Europa. En Galicia, la figura más salientable es Castelao, quien hizo de auténtico nexo entre la vieja guardia del galleguismo histórico y esta nueva generación de artistas rebeldes que acabarían formando el grupo conocido como Os novos, en el que podemos encontrar a Laxeiro, Maside, Seoane, Colmeiro, Souto, Díaz Pardo, Torres, Faílde y Fernández Mazas y que coincidían en sus postulados y en su edad, con escritores como Rafael Dieste, Eduardo Blanco Amor o Francisco Fernández del Riego.

En estas viñetas podemos distinguir tres estilos bien definidos, un primero muy sintético y sin fondos ni sombreados; un segundo grupo, el más numeroso, en los que sin abandonar la línea clara y sintética, añade un fondo que mediante la técnica del rayado, contextualiza la escena en el espacio, a veces con gran detalle, utilizando el fondo de la escena como parte de la situación que se detalla en el texto. Hay una tercera tipología en la que el trazo se aleja de la síntesis para acercarse a una factura más expresionista, en la que podemos encontrar paralelismos con dibujos posteriores de Luís Seoane, o de dibujantes germanos como George Grosz. En otros casos, se acerca a fórmulas más realistas, trabajando los volúmenes por medio del sombreado del motivo.

El tratamiento formal nos habla de un artista totalmente comprometido con las nuevas corrientes estéticas que recorrían Europa, postulándose ya, tan joven, al lado de la renovación que luego desarrollaría en su pintura. Es significativo, además, como esta primera incursión profesional, se lleva a cabo a través de un canal totalmente definitorio de esa modernidad, como fue el soporte elegido, la prensa diaria de la época, de la que la reproducción y la difusión popular e indiscriminada, son características intrínsecas.

La relevancia de este proyecto responde a tres ideas principales, la recopilación de la totalidad del trabajo humorístico de Laxeiro, su contextualización dentro del momento cultural e histórico y también la no menos importante recogida de los diálogos de los personajes que, en su conjunto, conforman un decálogo de nuestra cultura popular de la época, contada por un artista que, a pesar de su juventud, ya era quien de captar las peculiaridades de una Galicia que se debatía entre la tradición y la entrada en la modernidad.