Bomberos Forestales del SPIF de la Xunta de Galicia reclaman una oposición digna y justa

Bomberos/as Forestales de Galicia miembros del SPIF (Servicio de Prevención de Incendios Forestales) desean manifestar a los medios de comunicación y la opinión pública, la honda preocupación y malestar, “ante la torpeza, miopía y lo improvisado del proceso selectivo fijado para el mes de diciembre”.

Aunque lleva ya semanas circulando un borrador de la DXFP (Dirección Xeral de Función Pública), solo hubo una primera reunión con las OOSS (organizaciones sindicales) y aun es preciso que haya otra, en la que se prevé el acuerdo de la publicación de las bases para el próximo mes de septiembre. Apenas 3 meses para poder prepararlo en condiciones. Un proceso selectivo que afecta directamente a más de 300 trabajadores fijos-discontinuos del SPIF. Septiembre en lo peor de la sequía estival, en el período habitual de más alto peligro y riesgo de incendios forestales, cuando el Servicio debe estar en alerta máxima, pretendiera oficializar y comunicar a los Bomberos Forestales un proceso selectivo en el que o sacan la plaza o se quedan fuera. Hace falta lanzar la siguiente reflexión a la ciudadanía: ¿cómo es posible que aún en estos momentos no conozcamos el temario a preparar, ni la precisión exacta en plazos?

Y quieren señalar por lo anterior al respecto del proceso exponer sobre las siguientes consideraciones:

  1. Hace falta recordar que el grueso de estos Bomberos Forestales trabajó en durísimas campañas en lo que va de siglo: 2005, 2006, 2013, 2016, 2017 y 2022. Primero en pésimas condiciones contractuales por la propia Xunta de Galicia o las empresas de la precariedad extrema en los incendios, como Tragsa o Seaga. Las buenas condiciones generadas por años de lucha, reivindicación y sufrimiento, consideramos, tenemos derecho a consolidarlas.
  2. Por lo anterior y desde el 2019 tras el “apocalíptico” 2017, se amplió considerablemente el gasto (con fondos propios de la Xunta y muchos, muchos llegados de la UE), crecieron los meses de contratación, se mejoraron los medios técnicos, equipos y la formación en el Servicio sustancialmente. Como consecuencia el cuerpo humano del SPIF mejoró en eficacia en el combate de los incendios forestales por ser además profundos conocedores del territorio, familiarizados con los medios, experimentados con las herramientas y adaptados en las últimas tecnologías en el combate de los incendios forestales. No se puede depreciar y perder nada de este potencial capital humano.
  3. La ausencia de unas merecidas garantías para un proceso que estos trabajadores justamente ganaron poniendo en riesgo sus vidas (como no pocos que cayeron en la lucha contra el fuego) se ve frustrado con este disparatado proceso selectivo. No haber reconocido como mérito preferente, la dilatada y experimentada trayectoria que hoy únicamente puede ofrecer el paso por la escuela del SPIF forzando con este proceso así como está y viene, a prescindir de valiosos efectivos. Es un tiro en el pie para la Consellería de Medio Rural en general y en particular para la Dirección Xeral de Montes.
  4. Este es un trabajo muy difícil de alto riesgo. Las previsiones meteorológicas inmediatas pronostican, un final de junio y primera quincena de julio que no son nada buenas y veremos para el resto del verano. Inmersos en un angustioso proceso selectivo estos Bomberos Forestales no podrán estar centrados en el combate del fuego al 100%. La inseguridad y la falta de perspectivas de futuro son malas compañeras para el desenrollo positivo de nuestra actividad. Por encima con el reforzamiento del cambio climático hacia temperaturas más extremas y el estado de nuestros montes al lado de núcleos habitados, eleva potencialmente el riesgo de grandes y peligrosos incendios forestales empeoran el panorama.
  5. Como arroja para finalizar, la esperpéntica propuesta de una prueba física haciéndola puntuable es inadmisible para un trabajador del SPIF (y cualquiera), con una media de 50 años. Pocos atletas olímpicos serían quien de caminar (estilo marcha) sin correr, con 11 kg en las espaldas en menos de 18 minutos 3200 metros. Esto traerá como consecuencia muchas penalizaciones y la expulsión del proceso. Hasta ahora era lo lógico: 3200 metros con 11kg en las espaldas en menos de 30 minutos, apto o no apto.

A modo de conclusión: por dignidad y justicia exigen una honda revisión de este proceso, retrasar los plazos razonablemente, establecer garantías de continuidad, generar confianza, seguridad y motivar a los trabajadores/as y todo para beneficio y bien del servicio público de la sociedad gallega que lo paga “y a la que vocacionalmente nos debemos y entregamos”.