El feminismo gallego se manifestó este sábado en la Puerta del Sol de Vigo para exigir que el Tribunal Constitucional declare inconstitucional la “Ley Trans” (Ley 4/2023). Las feministas denuncian que la ley, que se aprobó sin debate, por vía de urgencia, sin escuchar a las expertas y sin valorar las consecuencias, atenta contra los principios básicos de igualdad que establece la Constitución y convierte en papel mojado las políticas de igualdad en todos los ámbitos destinadas a corregir las desigualdades estructurales que sufren las mujeres en la sociedad. El feminismo exige también la derogación de la Ley en su totalidad, así como la derogación de todas las leyes, normativas y protocolos autonómicos que niegan la existencia del sexo como realidad material y que, por lo tanto, redundan en la desprotección de las mujeres y de la infancia, especialmente de las niñas.
Manifiesto leído en la concentración
Compañeras:
Hoy salimos a la calle para exigir, alto y claro, la derogación de la llamada Ley Trans, una norma inconstitucional, antifeminista y antidemocrática. Una ley que no protege, que borra el sujeto político del feminismo -las mujeres- y que pone en peligro a la infancia.
Denunciamos que esta ley contradice el artículo 14 de la Constitución Española, que reconoce la igualdad ante la ley y la prohibición de discriminación por razón de sexo. El sexo es una realidad material, biológica e inmutable. No se puede escoger, no se puede cambiar. Está en cada célula de nuestro cuerpo. Esta ley destruye ese fundamento y sustituye el sexo por la autoidentificación, legalizando que cualquier hombre se declare mujer.
Sabemos lo que esto significa: que los derechos conquistados por las mujeres dejan de tener sentido. Si cualquiera puede ser mujer con solo decirlo, ¿quién protege nuestras políticas de igualdad? ¿Qué sucede con los espacios seguros para mujeres? ¿Qué sucede con el deporte femenino? ¿Qué pasa con la lucha contra la violencia machista? Si el agresor se declara mujer, dejará de contar como violencia contra las mujeres y su víctima perderá su derecho a ser protegida.
Esta ley se aprobó sin debate, por vía de urgencia, sin escuchar a las expertas, sin valorar las consecuencias. La voz del feminismo fue silenciada. Y ahora, cuando señalamos los peligros, se nos amenaza con sanciones, con multas, con acusaciones de odio. Eso no es democracia, eso es imposición ideológica.
En Galicia, la situación es muy grave. La Xunta puso en marcha, en las escuelas e institutos, protocolos educativos que introducen la idea de que el sexo se puede cambiar, que hay comportamientos “de niña” y “de niño”, que el cuerpo puede estar equivocado. En las aulas de nuestro país, están sembrando confusión en la infancia, sin base científica y sin contar con las familias.
El profesorado está obligado a “detectar alumnado trans” e iniciar procesos de transición social sin necesidad de informar a las madres y padres, que pueden incluso perder la custodia si se oponen. Esta realidad ya está ocurriendo aquí, en nuestras escuelas.
En el ámbito sanitario, la Consellería de Sanidade autorizó un protocolo para atención primaria que permite iniciar tratamientos de hormonación sin evaluación psicológica previa, sin analizar las causas del malestar, sin ofrecer alternativas terapéuticas. Eso no es cuidar, eso es experimentar con menores.
La ley trans abre las puertas a la industria del género, que hace negocio con la salud de la infancia y de la juventud, especialmente de las niñas y chicas, que finalizan mutiladas, esterilizadas y medicadas de por vida.
Todo esto se hizo a espaldas de la ciudadanía, sin consulta pública, sin transparencia, sin participación profesional ni social. Mientras otros países europeos -como Suecia, Finlandia, Reino Unido o Francia- reconocen los errores y dan marcha atrás en la hormonación de menores, aquí seguimos acelerando hacia el desastre.
No lo vamos a permitir. Porque somos feministas. Porque no aceptamos que se borren las mujeres. Porque no aceptamos que se destruyan los derechos de las niñas y de los niños. Porque nadie nace en un cuerpo equivocado.
Por eso, hoy estamos aquí para exigir al Tribunal Constitucional que declare inconstitucional esta ley. Para exigir al Gobierno español su derogación inmediata. Para exigir que la Xunta de Galicia retire los protocolos educativos y sanitarios que amenazan los derechos de la infancia y los derechos de las mujeres.
Demandamos a los grupos parlamentarios del Parlamento Gallego la derogación de toda la legislación de competencia autonómica que permite los protocolos en centros educativos y sanitarios:
- Ley 2/2014, de 14 de abril, por la igualdad de trato y la no discriminación de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales en Galicia. Todos sus artículos referentes a la “transexuales o transgénero”.
- Protocolo educativo para garantizar la igualdad, la no discriminación y la libertad de identidad de género de 2016.
- Recomendaciones para la atención sanitaria en la atención primaria de las personas trans en el Servizo Galego de Saúde de 2025.
- Protocolo para el cambio de nombre de estudiantado trans de la USC.
- Protocolo para el cambio de nombre de estudiantado trans de la UVigo.
Exigimos el cumplimiento íntegro de la agenda feminista. Exigimos políticas públicas basadas en la realidad, en la ciencia y en los derechos de las mujeres, no en dogmas ideológicos.
Porque el feminismo gallego no calla. Porque el feminismo gallego resiste. Porque estamos hartas.
¡Abajo la Ley Trans! ¡Derogación ya! ¡Viva la lucha feminista!

