Personal de la sanidad pública gallega desarrolló hoy concentraciones en todas las áreas sanitarias convocado por la CIG-Saúde para rechazar “con firmeza “la nueva muestra de “desprecio” del Ministerio de Sanidad hacia el personal del sistema sanitario público. Desde la central sindical denuncian que el pasado 26 de mayo la ministra de Sanidad confirmó, en una reunión, que la nueva clasificación profesional prevista en el Estatuto Marco no traerá consigo ninguna actualización salarial. “Esta decisión es un insulto para quien día a día sostiene la sanidad pública con profesionalidad, dedicación y sacrificio”.
Desde la CIG-Saúde consideran que esta decisión es una clara falta de compromiso del Ministerio con la sanidad pública y con su personal. “La ministra se lava las manos escudándose en que la actualización salarial no es de su competencia, retrasando una vez más, sin fecha, una mejora imprescindible y más que justa. No es nuevo: ya existen hoy múltiples categorías profesionales mal clasificadas, mal retribuidas e ignoradas”.
La propuesta de reforma presentada no soluciona esta situación, sino que la perpetúa. Una clasificación “actualizada” que no trae consigo mejoras reales “es un recochineo”. Por eso desde la central sindical quieren dejar muy claro que no apoyarán ningún Estatuto Marco que no recoja explícitamente la actualización salarial correspondiente a la nueva clasificación profesional.
Al tiempo que exigen que se reconozca el valor real del trabajo, de la formación y de la responsabilidad del personal de la sanidad pública, ya que no aceptan reformas que legitimen su infravaloración económica. “A esto se suma otro desprecio intolerable: la negativa del Ministerio a incluir en el nuevo Estatuto cualquier mención al derecho a la jubilación anticipada. Una reivindicación histórica, justa y necesaria, en un sector que sufre un desgaste físico y emocional brutal. Esta negativa demuestra, una vez más, el desinterés del Ministerio por las condiciones de trabajo de su personal”.
Así, demandan una clasificación profesional justa, reconocida y bien retribuida; la actualización salarial inmediata en función del grupo de clasificación, y equiparación con el Estatuto Básico del Personal Público; el reconocimiento del derecho a la jubilación anticipada para quien trabaja en el ámbito sanitario; y, sobre todo, respeto por la sanidad pública y por quien la hace posible”.

