Nigrán elige el cartel de Álvaro Cedeira como ganador del certamen Quin Alborés-Nigranjazz 2025

El Concello de Nigrán eligió el cartel de Álvaro Cedeira Pérez, presentado bajo el lema “Jazznoaire”, como ganador del concurso de carteles “Quin Alborés-Nigranjazz”, dotado con un premio de 700 €. La imagen sencilla de una trompeta sobre fondo azul y de la que emerge una bandada de pájaros representará la XIX edición de este emblemático festival que cada verano tiene lugar en la Foz del Miñor, este año el 18 y 19 de julio. El certamen, totalmente anónimo y que rinde homenaje desde el año 2010 al fallecido artista nigranés Quin Alborés, gran amante del género y quien impulsó el evento desde su comienzo diseñando los tres primeros carteles, recayó precisamente en un vecino de 25 años que, como Quin, ama las artes gráficas.

“Quería representar visualmente la esencia del jazz como lenguaje libre, emocional y evocador, a través de una metáfora sencilla y poética. Presento la música como una fuerza liberadora que conecta con el espíritu, con la naturaleza y con el territorio”, explica Álvaro, titulado en fotografía y diseño por la Escuela CIFP Audiovisual de Vigo y actualmente trabajando como tatuador. “Dibujo desde que nací, me gusta mucho, y querría dedicarme profesionalmente a las artes visuales. Este es mi primer premio y estoy muy emocionado de haber ganado”, explica Álvaro, quien nunca antes se había presentado ni a este ni a ningún certamen.

“Estamos ante un certamen en el que participan profesionales de toda España y al que se presentan los carteles de manera anónima, bajo un lema, así que fue una sorpresa que ganara un joven nigranés porque que recordemos, no ganó ningún vecino al menos en los últimos 10 años, así que la alegría es doble; Quin Alborés estaría muy orgulloso de este relevo”, consideran Juan González, alcalde de Nigrán, y Felipe Villar, director del festival, ambos miembros del Jurado junto a dos diseñadoras gráficas de la comarca, la responsable de comunicación del Concello y un hermano de Quin Alborés.

El cartel bebe del estilismo de los años 50-60 y, en la deliberación final, se impuso a un segundo candidato finalista con estilo contrario. “El Jurado destaca la sencillez clásica de la composición ganadora y el gran trabajo tipográfico desarrollado en cada apartado, lo que confiere al conjunto una armonía perfecta entre la propia ilustración y la información sobre el festival, aspecto clave en un cartel”, consideró el Jurado en su acta, destacando que la elección “otorga un nuevo empuje al certamen”.