Las trabajadoras de las residencias privadas evidencian su disposición a luchar por un convenio digno

Las trabajadoras de las residencias privadas están secundando este martes la segunda de las cuatro jornadas de huelga convocadas por la CIG en demanda de un convenio colectivo digno y salarios justos. Aunque los abusivos servicios mínimos decretados por la Xunta impiden en la práctica a mucho del personal ejercer este derecho fundamental, el apoyo a la huelga se evidencia en las concentraciones espontáneas que las trabajadoras están realizando delante de las residencias aprovechando los tiempos de descanso y los cambios de turno.

Sobrecarga de trabajo, asunción de tareas que no corresponden, falta de tiempo suficiente para atender a las personas usuarias, salarios de miseria y unas ratios obsoletas, son algunas de las problemáticas denunciadas por las trabajadoras, que llevan meses movilizándose contra las pretensiones patronales de consolidar la precariedad laboral y la pobreza salarial en el nuevo convenio.

El secretario de Negociación Colectiva de la CIG-Servizos, Adolfo Naya, hacía una valoración muy positiva de la participación en esta jornada de huelga “teniendo en cuenta las dificultades que existen por los abusivos servicios mínimos”. A este respecto, avanzó que el sindicato está valorando denunciar a varias empresas del sector que comunicaron los servicios mínimos con posterioridad al inicio de la huelga al entender “que esto constituye una vulneración del derecho a la huelga y no lo vamos a consentir”.

Inmovilismo de la patronal e inacción de la Xunta

Naya puso en valor el ánimo y la disposición de las trabajadoras para seguir luchando por sus derechos e hizo un llamamiento a participar masivamente en la manifestación nacional convocada para este sábado, 26 de abril, con salida a las 11:00 horas de la Alameda de Santiago de Compostela. Anima a convertir esta movilización en una gran demostración de fuerza frente al inmovilismo de la patronal y a la inacción de la Xunta de Galicia.

Reiteró las críticas a la falta de voluntad negociadora de la patronal, que mantiene paralizadas las negociaciones desde el pasado mes de octubre, condenando así el personal a seguir perdiendo poder adquisitivo y a unas tablas salariales que, en las categorías más bajas, ya quedaron por debajo del SMI.

Rechazó también la actitud de la Consellaría de Política Social “que aún no respondió a la solicitud de reunión que hicimos en septiembre y que pretende lavarse las manos en este conflicto, a pesar de sus responsabilidades en la materia y de fomentar un modelo de cuidados privatizado que precariza las trabajadoras y la atención a las personas usuarias para incrementar los beneficios de las empresas”.

Naya recordó que buena parte del negocio del sector está en las plazas concertadas y en la gestión de centros que son de titularidad pública, por lo que “la Xunta tiene que tomar en serio las demandas de las trabajadoras e implicarse tanto en la negociación colectiva como en la dignificación de las condiciones laborales y salariales”.

En este contexto, la huelga continuará los días 7 y 21 de mayo y a partir de ahí, de no producirse avances, se evaluarán las siguientes acciones y medidas a tomar.