Un equipo internacional, liderado por los investigadores del Observatorio Marino de Asturias de la Universidad de Oviedo, Víctor Gómez y José Luis Acuña y en el que también participan la catedrática y el investigador del CIM-UVigo, Elsa Vázquez y Salvador Román, con la colaboración de las cofradías de Baiona, Cangas y Coruña, siguió, durante cuatro años, la recuperación de población de percebes (Pollicipes pollicipes) en la costa sudoeste de Europa. En un estudio que acaba de publicarse en la revista Reviews in Fish Biology and Fisheries, las y los investigadores revelan el papel clave de los percebes adultos que permanecen en las rocas como núcleos para el reclutamiento y regeneración, al tiempo que ofrece esperanza para la recuperación de las poblaciones si se cierran zonas por agotamiento del recurso.
“Las larvas de los percebes, que se encuentran en la columna de agua, se fijan sobre el pedúnculo de los adultos, el lugar más favorable para su crecimiento y supervivencia. Cuando no hay adultos en las rocas, las larvas, en menor medida, se fijan en la superficie desnuda de la roca o sobre otros organismos, que ofrecen un entorno menos propicio. Por eso, si se retiran todos los adultos de las rocas, dificulta la recuperación de las poblaciones”, explican los investigadores.
La importancia cuantitativa del proceso
Durante cuatro años, el estudio, que siguió la recuperación de más de 500 superficies vacías que quedaban en la roca tras extraer el percebe, reveló que la recuperación es más lenta de lo esperado. La mitad de las superficies no mostraron signos de recolonización después de tres años y medio, mientras que el 50% de los que mostraron cierta recuperación tardaron más de dos años y medio en recolonizar completamente la superficie y el 21,5% más de seis años. Además, la recuperación dependió en gran medida de la presencia de adultos, ya que más del 90% de los huecos dejados en las rocas por los y por las percebeiras iniciaban la recuperación en menos de seis meses si se dejaban algunos adultos en su periferia.
“Estos adultos sirven como iniciadores del reclutamiento. En contraste, el 40% de los huecos sin adultos ni tan siquiera iniciaron la recuperación dentro del período de conservación de cuatro años”, señalan los autores del artículo, que añaden que una vez comenzada la recuperación, la tasa era de 0,5 cm²/mes en ausencia de adultos, pero de hasta 2,54 cm²/mes cuando los huecos explotados estaban en contacto con muchos adultos.
El estudio confirma que la eliminación de todos los percebes adultos de las rocas, así como de otros cirrípedos, mejillones y algas coralinas, retrasa de manera crítica la recuperación de sus poblaciones, con un impacto negativo en la pesquería. “Esto es exactamente lo que ocurre cuando se explota toda la superficie de la roca para obtener siembra para la industria acuícola de bateas de mejillón en Galicia. Si la eliminación de la semilla de mejillón se repite durante años sucesivos, esto conducirá inevitablemente a un reinicio repetido del proceso de colonización y a una reducción crónica de las poblaciones de percebes”, detallan los y las autoras el estudio.
Uso de herramientas más selectivas y estrechas
La investigación también incide en el hecho de que para que la pesquería del percebe sea sostenible deberían dejarse adultos dispersos sobre las rocas para facilitar la recuperación de la población, así como en la utilización de herramientas (rapes) más selectivas y estrechas. “En esta publicación se establece un ancho de herramienta de menos de 3,5 cm para minimizar la captura de individuos por debajo del tamaño comercial. Esta forma selectiva de recolección con rasquetas estrechas fue ya aplicada tradicionalmente con éxito por algunas cofradías de Galicia”, explican los autores del trabajo.
El proyecto PERCEBES (Herramientas para la gestión espacial de los recursos costeros: la pesquería de percebe en el sudoeste de Europa) fue promovido por la UE Eranet Biodiversa en coordinación con las agencias nacionales de financiación científica española, francesa y portuguesa. Fue coordinado por la Universidad de Oviedo (España), con la participación de las universidades de la Sorbona (Francia), Vigo (España), Aveiro y Évora (Portugal) y la escuela de ingeniería ENSTA Bretagne (Francia).

