Los últimos proyectos financiados en Guatemala por el Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade, que preside el alcalde de Nigrán y del que el Ayuntamiento de Ames forma parte activa, permitieron mejorar las oportunidades educativas y la salud de la población indígena ch’orti’ en el municipio de Jocotán. Así lo confirmó Evelyn Ramírez, representante de la asociación guatemalteca Mejorha, en un encuentro con las concejalas Uxía García y Susana Señorís, en el que también participaron el presidente del Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade, Juan González, la directora de la ONGD Solidariedade Internacional de Galicia (SIG), María Paz, y personal de varios departamentos municipales.
El Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade apoyó con un total de 50.000 euros los dos proyectos presentados por SIG con Mejorha como socia local. El primero, ejecutado en 2021, se basó en la construcción participativa de un módulo educativo para facilitar la formación a distancia del alumnado de Secundaria. Además de erguir el centro, este se dotó de mobiliario, libros de texto, equipamiento informático y placas fotovoltaicas, más allá de contar con un tutor. De este modo, “la juventud puede continuar sus estudios y descarta la idea de emigrar para trabajar en condiciones de explotación”, explicó Evelyn Ramírez.
Por otro lado, en 2023 se procedió a la instalación de cocinas ecológicas en treinta viviendas de la comunidad Guayabillas Barrio Nuevo y de la aldea de Talquetzalito, que permitieron reducir a la mitad las dolencias respiratorias y oculares causadas por el humo de las hogueras que anteriormente prendían en el suelo. Los nuevos fogones evitan al mismo tiempo quemaduras y lesiones por agacharse para cocinar, sobre todo entre las mujeres, más allá de mermar el riesgo de incendios.
Además de mejorar la seguridad y la salud de 138 personas, de las que 74 son niñas y niños, las nuevas cocinas sostenibles permitieron reducir el consumo de leña en más de un 50%, lo que equivale a la conservación de 124 árboles cada año. Esto se traduce también en un ahorro para la economía doméstica o bien en una mayor disponibilidad de tiempo. Por otro lado, cada hogar recibió materiales de limpieza y un lote de utensilios de cocina, con ollas, cubiertos o platos.
Al mismo tiempo, las familias asistieron a diferentes formaciones, tanto sobre el uso y el cuidado de las cocinas de hierro como sobre las medidas de higiene en la preparación y consumo de los alimentos. A mayores, se impartió un taller sobre la recuperación de las tradiciones locales vinculadas a la comida y sobre las propiedades nutritivas y medicinales de las especies vegetales propias de la región, con el objetivo de incorporarlas en la dieta diaria y fomentar una agricultura sostenible, el fin de favorecer así el consumo responsable y la soberanía alimentaria.
Hace falta destacar la apropiación del derecho a una vivienda digna por parte de la comunidad y su implicación activa en todas las fases del proyecto, comenzando por la recolección de materiales locales, como graba y arena, para elaborar después los 1.500 ladrillos artesanales empleados en las obras. Los vecinos incluso acarrearon a pie los materiales y la maquinaria precisa a lo largo de 2 km, ya que el deterioro de los accesos en la época de lluvias impedía el tránsito de vehículos, y les ofreció tanto alojamiento como mantenimiento a los albañiles, con los que también colaboraron. Junto los propios Consejos Comunitarios de Desarrollo, se involucraron en la intervención distintos departamentos municipales y regionales.
Compromiso municipal
“A veces no somos conscientes de los resultados y la repercusión que la cooperación internacional tiene en la mejora de la vida de las personas, y testimonios como el de hoy nos permiten comprobar que los fondos destinados a estos proyectos están bien invertidos, además de sensibilizarnos y motivarnos aún más para seguir trabajando en este sentido”, destacó el alcalde de Nigrán y presidente del Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade, Juan González, tras la reunión en Ames. Por su parte, la concejala de Bienestar Social, Uxía García, expresó que “Ames es un ayuntamiento con conciencia colaboradora, y es una satisfacción saber que nuestra pequeña aportación al Fondo Galego da estos maravillosos frutos”. “De vez en cuando es bueno que, independientemente de la aportación económica que se haga, nos pongáis en terreno, que nos mostréis lo que se está haciendo y el impacto que eso tiene en las comunidades”, concluyó.
Cine en la calle
Con el fin de visibilizar la realidad de Guatemala y sensibilizar en materia de cooperación al desarrollo, Solidariedade Internacional de Galicia y el Fondo Galego están llevando a cabo la actividad “Cine e cooperación, unha venta aberta ao mundo” en los ayuntamientos de Abegondo, Cabana de Bergantiños, Laxe, Monforte, Redondela, Ribeira, O Rosal y Silleda. Se trata de una iniciativa de educación para la ciudadanía global, cofinanciada por la Xunta de Galicia, en la que se proyectan una serie de cortometrajes que abordan temáticas como el derecho a una vivienda digna, la soberanía alimentaria o la seguridad e higiene alimentarias, vinculándolas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La sesión de cine en la calle finaliza con un coloquio con el público alrededor de estas problemáticas y de la cooperación internacional.
El Fondo Galego
El Fondo Galego de Cooperación e Solidariedade está integrado por 113 ayuntamientos y las cuatro diputaciones de Galicia, que concentran a través de esta red sus esfuerzos en el campo de la cooperación al desarrollo. Se garantiza de este modo una gestión profesional y transparente, así como la realización de proyectos con impacto en los países del Sur Global y la sensibilización de la sociedad gallega a favor de la solidaridad internacional. Reconocido como agencia municipal de la cooperación gallega, el Fondo Galego viene de cumplir 27 años habiendo apoyado unos 200 proyectos en más de treinta países y promoviendo numerosas actividades y materiales en relación a los desequilibrios Norte-Sur y la Agenda 2030.




