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De parranda a Morgadáns por San Roque

La Parranda de San Pedro consiguió reunir un año más a cientos de personas en su tradicional peregrinaje desde A Ramallosa, en Nigrán, hasta Morgadáns, en Gondomar, un recorrido de unos 8 kilómetros que desde hace más de un siglo se realiza como muestra de fe a San Roque. Como cada 16 de agosto, a las 9:00 de la mañana el alcalde de Nigrán, Juan González, daba la salida a la comitiva en A Ramallosa junto al presidente de la Parranda, Evaristo Blach, los mayores caminando y los niños, las viandas y los músicos subidos a tres tractores y un camión debidamente engalanados con flores para la ocasión. En cada cruce de la carretera, además de lanzar “bombas” que anuncian su llegada, más multitud se suma a la familia de la Parranda.

Ya en el centro de Gondomar, en la Praza Paradela, a los pies de la Casa del Concello, esperaba la Comisión de Fiestas de San Roque y miembros del gobierno local, encabezados por el alcalde, Paco Ferreira, junto con la Agrupación Musical del Val Miñor, teniendo lugar el tradicional encuentro con la charanga OT, integrada en la Parranda de San Pedro, para enseguida continuar la marcha hasta el torreiro de fiestas de San Roque. Tras más de dos horas de recorrido, la Parranda llegó a su destino cerca de las 11:30 horas del mediodía. Primero hizo su entrada en el recinto de fiestas la Banda de Música. Minutos más tarde lo hacía la Parranda de San Pedro con la charanga OT. Después de estacionar los tractores y desfilar hasta la Capilla y rodearla como manda la tradición, se repartieron raciones de empanada entre los 700 romeros que acompañaron a la Parranda en su 107 edición.

Después de un pequeño concierto de la Agrupación Musical del Val Miñor, la Misa Solemne al aire libre comenzó a las 12:30 aproximadamente. El calor fue el protagonista, siendo necesaria atención médica para una mujer, que fue traslada en una ambulancia al PAC de A Xunqueira. Finalizada la Eucaristía comenzó la procesión, para dar paso a continuación a las tradicionales “poxas” a cargo de Carlos Riveiro, en las que se subastaron pollos, plantas, cestas de frutas o un avestruz. Seguidamente la Parranda se trasladó a la Carballeira para comer a la sombra de los árboles y al son de la charanga hasta las 19:00 horas, momento en el que regresaron al recinto de fiestas para despedirse de San Roque hasta el próximo año.

De vuelta ya en Nigrán, la fiesta continuó en el Convento de los Padres Franciscanos de Vilariño sobre las 21:30 horas, para seguir bailando hasta las 23:00 horas, cuando una tirada de fuegos de lucería ponen fin a la Parranda de San Pedro a San Roque. En la parroquia de Vilariño señalan a un hombre llamado Dionisio como el fundador de la parranda en 1917, personaje del que desconocen el apellido pero que, aseguran, tuvo 40 hijos con diferentes viudas por la Guerra Civil. En aquellos años, la parranda estaba integrada por una veintena de familias (sobre 100 personas) en las que las mujeres llevaban la comida en patelas en cabeza y los hombres los garrafones de vino, siempre acompañados por gaiteros todo el camino.


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