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Nigrán inicia los actos culturales del “Año Palacios” con la presentación de un libro sobre su legado en el municipio

El Ayuntamiento inició este sábado con la presentación del libro “O legado de Antonio Palacios en Nigrán” los actos por el 150 aniversario del nacimiento del célebre arquitecto porriñés, hito que se cumplirá en enero de 2024. El resultado de esta obra de investigación, contratada al también arquitecto Álvaro Bonet (Editorial Engaiolarte), fue presentado en la tarde de este sábado en el CPI Arquitecto Palacios de Panxón para hacer coincidir la fecha y la localización con la inauguración del Templo Votivo, su obra cumbre y que se estrenó el 16 de octubre de 1937. A la presentación acudió el propio autor desde Madrid, el alcalde de Nigrán, Juan González; Xosé Fernández Puga por la editorial Engaiolarte; y el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Santiago, Jesús A. Sánchez García.

“Tenemos en Panxón la obra religiosa más representativa de Palacios, un arquitecto reconocido internacionalmente por su trascendencia en el diseño de Madrid y al que la capital de España consagrará el año 2024; en Nigrán no podemos ser menos, queremos festejar este hito y promover su huella en el municipio”, incide Juan González, alcalde de Nigrán y quien, como historiador, alaba el resultado obtenido por Bonet. “Revisó durante años documentación del Archivo Municipal y de diferentes instituciones, consiguiendo información hasta ahora desconocida que se plasma en este libro, así que no podemos estar más orgullosos”, incide. González se refiere a la obtención de documentos inéditos que ahora salen a la luz, entre los que destacan fotos nuevas de la construcción del Templo Votivo, cartas del arquitecto dando instrucciones sobre la obra al párroco o dibujos a mano alzada de la iglesia de Santiago de Parada.

Entre esta documentación inédita sobresale un plano original de su propuesta de reordenación urbanística de Panxón, hecho curioso porque se encuadraba en su ambicioso plan de reforma de la ciudad de Vigo (aprobado en 1932 y anulado durante la Guerra Civil) y que abarcaba también una nueva organización comarcal.

La correspondencia fluida desde Málaga con el cura de Panxón, Jesús Espinosa, retrata a un Palacios minucioso que da instrucciones precisas sobre la propia dirección de la obra y refleja el gran avance en la construcción cuando se conseguía un aumento de la recaudación popular y el retraso cuando sucedía lo contrario, así como el silencio absoluto en la Guerra Civil debido a la incomunicación entre Madrid (su residencia, en bando republicano) y Galicia (en el bando sublevado desde el inicio). Bonet destaca de estas cartas el absoluto detallismo de Palacios en sus planos, dibujos y comentarios al respecto, así como su gran confianza en el constructor José Mogimes, del que figuran diferentes fotos. En una de estas misivas, el arquitecto rechaza modestamente “firmar” una lápida con su nombre para el Templo Votivo, tal y como le pide Espinosa.

Igualmente, Bonet rescata un plano de 1942 sobre el “conjunto del santuario del Mar” que incluía a un lado del Templo Votivo un monasterio o un claustro, y del que simplemente se materializó la rectoral y el orfanato (actualmente CPI Arquitecto Palacios y desvinculado de la iglesia). Como hito curioso, el libro reproduce sus dibujos a mano alzada de la iglesia de origen románica de Santiago de Parada en 1944, desconocidos por completo hasta ahora y en los que únicamente titula “Estudios Arqueológicos Santiago de Parada”, sin que se conozca con qué finalidad los realizó (incluyen la planta, la sección o restos pictóricos de la ábside ya desaparecidos y omite todos los añadidos modernos).

Otro de los grandes descubrimientos de la investigación de Bonet es que el chalé de Playa América bautizado como “Nidito de Amor” (calle Rans, 38) atribuido desde siempre a Palacios, es en realidad obra de su amigo Gómez Román (autor también del Monumento a la Marina Universal en Monteferro), sin embargo, ratifica que el vecino hoteliño de Sileno (seudónimo del abogado y famoso caricaturista) sí es de Palacios. Igualmente, destaca Bonet que existió un proyecto de Palacios para su hermano Xosé en Gaifar porque encontró una licencia de construcción de 1936, pero se desconoce en que quedó y no hay más expediente al respecto.

Templo Votivo del Mar

Probablemente la obra cumbre de arquitectura religiosa del gallego Antonio Palacios (1874-1945), considerado uno de los grandes maestros del regionalismo y con obras reconocidas internacionalmente como el Palacio de las Comunicaciones de Madrid o el Círculo de Bellas Artes. Palacios se inspiró en el vecino arco visigótico que formaba parte de la antigua iglesia de San Juan (y que él mismo libró de la demolición por su gran valor histórico) iniciando la construcción del Templo Votivo del Mar dedicado a la Virgen del Carmen en 1932 y finalizándolo en 1937. Su estilo es complejo de definir, ya que recoge elementos de muy diversos orígenes, emplea la piedra desnuda dentro de una tipología regionalista y destacan marcados trazos góticos e incluso islámicos si observamos la trazaría interior de la cúpula con policromía de inspiración bizantina y decoración neomudéjar (el constructor nigranés José Mogimes siguió sus diseños para, junto a los jóvenes de Panxón, configurar los espectaculares mosaicos de azulejo que cubren las bóvedas del templo y que representan diferentes escenas: la Anunciación de la Virgen, la Coronación, la Virgen del Carmen).