Gondomar urge un plan integral para acabar con las inundaciones

Apenas dos días después de que el Miñor volviese a salirse de su cauce por tercera vez en lo que va de mes, Gondomar trabaja sin descanso para sobreponerse de las consecuencias derivadas de las peores inundaciones de los últimos 20 años. Además de tener todo dispuesto para llevar al primer pleno del año la propuesta de declaración de zona catastrófica, el alcalde Paco Ferreira urgirá a la Xunta un plan integral a lo largo de todo cauce fluvial del Miñor desde A Foz hasta A Pasaxe en Vincios.

Lo propondrá aprovechando la reunión programada con las autoridades autonómicas para abordar el inicio de las actuaciones previstas para este trimestre en el punto de confluencia del Miñor y el Zamáns. El regidor, aunque considera que las intervenciones por un valor de 1,7 millones ayudarán a frenar las crecidas, no serán suficientes para acabar con este problema e insiste en que la única manera de mantener las inundaciones a raya de una vez por todas es aliviando todo el recorrido. Estima que haría falta una inversión que rondaría otros tres millones tirando por lo bajo.

Las fuertes precipitaciones registradas en los últimos 15 días dejaron tras de sí un reguero de incidencias todavía por evaluar y pese a que el día 1 de enero la villa volvió a amanecer convertida en una enorme piscina, Ferreira asegura que las producidas el día 25 se llevan la palma con un balance de 120 litros por metro cuadrado. Aquí los peor parados fueron los residentes en el bloque de edificios “Rivera Magna” de As Ánimas que a día de hoy siguen sin agua caliente ni calefacción. Un total de 86 familias que esa mañana amanecieron con el agua pegando contra el techo de los garajes comunales. Tanto los coches estacionados como todo lo depositado en los trasteros quedó inservible y por el momento no les queda otra que esperar a que las aseguradoras se hagan cargo de la reposición de bombas y calderas mientras hacen uso de los baños de los vestuarios del pabellón, puestos a su disposición por el Concello.

Ferreira explicó que pese a la espectacularidad de las imágenes difundidas el día 1 los daños materiales no fueron excesivos, en parte por el retén coordinado para la noche del 31 con voluntarios, efectivos del GES y Policía Local. Con todo, el primer día del año se saldó con corrimientos de tierra, la caída de muros o el corte al tráfico de más de 20 viales.

En Baiona el temporal perdonó si los daños se comparan con los del municipio vecino, aunque también hubo anegamientos y caída de muros. Aquí la fuerza del agua se cebó hace días con los paseos de Baredo y Baíña y el alcalde Carlos Gómez estima que necesitarán sobre medio millón de euros para reponer las sendas fluviales.

En Nigrán las lluvias registradas durante las primeras horas del día uno se llevaron por delante parte de la ladera norte del Castro de Panxón todavía sin excavar, donde la familia Puga encontró a finales del siglo XIX el Mosaico Romano que acaba de ser rescatado de manos privadas. La riada dejó al aire restos arqueológicos como fragmentos de muros y tégulas, según indica el arqueólogo local Gustavo Pascual en su blog “Más que petroglifos” e insiste en la importancia de que se proteja uno de los yacimientos “más potentes” de la costa gallega. Por lo demás, las incidencias registradas fueron a grandes rasgos similares a las de Baiona, con la caída de muros y media docena de viviendas anegadas por la crecida del Muíños.