El papel aguanta todas las infografías y dibujos que le echen. La realidad ya se verá. Que la Plaza Rosalía de Castro precisa una reforma importante, nadie lo discute. Ahora bien, cualquier especialista honesto nos dirá que las humanizaciones de espacios urbanos son actuaciones complejas y sensibles que requieren estudios previos tipo DAFO… y sobre todo un proceso de escucha a los vecinos y comerciantes de la zona, cosa que D. Paco Ferreira no hizo pues él es más de imponer su criterio como en la Plaza de la Paradela, que a día de hoy es un espacio muerto y hostil. Quiero decir con esto que cada villa, cada ciudad… tiene su dinámica propia y romperla sin dar alternativas, como es el caso, puede suponer su quiebra definitiva. Es suficiente con hacer la compra en la Villa o hablar con las personas que tienen negocios en ella para entender esto. Yo llevo haciendo esto toda mi vida y lo sé de primera mano. Sr. Alcalde, la pregunta es muy sencilla: ¿A qué vino en el pasado y a qué viene hoy la gente a Gondomar ?. La respuesta cae de cajón. LA VILLA DE GONDOMAR TIENE UNA OFERTA COMERCIAL Y DE SERVICIOS de muchísima calidad, muy variada y en un espacio cómodo relativamente pequeño. Por ejemplo, en la Plaza Rosalía de Castro y entorno, en un radio de 100 mts, tenemos dos tiendas de ultramarinos, cuatro centros de peluquería y belleza; una gestoría, una librería, dos lavanderías, dos tiendas de ropa, una frutería, una tienda naturista, un centro de fisioterapia, una relojería, una tienda de productos agropecuarios, una clínica veterinaria, una clínica dental, una ferretería, un centro de fotografía, siete bares y un restaurante, una droguería, una tienda de congelados, dos pescaderías y, por supuesto la propia Plaza de Abastos con su oferta específica. Es decir, estamos hablando de un espacio que concentra más del 40% del comercio local, y en consecuencia es parte fundamental del motor económico de la Villa. Pues bien, con el cierre al tránsito rodado sin alternativas de aparcamiento para clientes y residentes, la vida comercial de la zona va a tener serios problemas para desarrollarse, a mayores de otras problemáticas de carácter más general que ya le están afectado. Muchos de esos negocios se verán abocados al cierre inmediato y otros aguantarán hasta la jubilación de sus dueños ya que en esas circunstancias el relevo generacional es imposible… Por no hablar del efecto perverso de las llamadas humanizaciones que provocan una subida automática de los alquileres de las viviendas de esas zonas expulsando de ellas a las personas con menos recursos. La única manera de evitarlo es manteniendo viva la actividad comercial y los servicios de la zona. ¿Tiene sentido llamar “humanizaciones” a reformas que expulsan a las personas de las villas obligándolas a ir en coche a los macrocentos comerciales produciendo el triple de CO2? Por último, pretende Ud. tomarnos el pelo con la milonga de los cuatro meses de duración de unas obras de gran complejidad, como pasó en la R/Manuel Alonso (50 mts/l), que de los tres meses previstos pasaron a más de seis. Por cierto, ¿le va a bajar las tasas y los impuestos por el tiempo que duren las mismas a los comercios afectados, a los que resistan y no cierren antes?.
Le vuelvo a insistir Sr. Ferreira, hable con los comerciantes de la Plaza Rosalía de Castro, mejor con los de toda la Villa, que aún está a tiempo de evitar el crack. A no ser que prefiera Ud. que vayamos a comprar a las multinacionales de Porto do Molle o de Vigo y que la Villa de Gondomar se convierta en un gran y hermoso dormitorio sin vida.
En Gondomar, a 7 de abril de 2022.
Fdo.: Antonio Araújo Quintas.
Concejal en el Ayuntamiento de Gondomar.

