En estos días de confinamiento en los que la sociedad civil viene dando muestras de un gran civismo y resistencia, encontramos que el tejido asociativo y cultural del país hibernó o disminuyó mucho su actividad por motivos obvios. La Xunta de Galicia por el contrario, no paró su actividad, y aún con la población confinada y con la movilidad restringida, aceleró un manojo de procedimientos administrativos de proyectos industriales. Esto que en principio no estaría mal sí los derechos de los ciudadanos habían estado protegidos y tuvieran los plazos y las posibilidades de analizar y actuar con normalidad ante cualquiera dieras procedimientos, que no es el caso.
Pudimos ver en la página de la Consellería de Industria la situación de los proyectos de Parques Eólicos de la Serra da Groba y de la Serra do Galiñeiro.
En la Serra do Galiñeiro vemos que hay 13 molinos eólicos en tramitación. En la Serra da Groba aparecen 11 molinos en el P.E. Albariño; 7 en el P.E. Merendón, también en tramitación. Y aparecen divididos en cuatro Parques Eólicos como de nueva solicitud, el Toroña con 10 molinos; Torroña I con 4 molinos; Torroña III con 10 molinos, y el de O Rosal con 2 molinos. Al mismo tiempo las respectivas subestaciones y torres meteorológicas; cuatro torres y dos subestaciones nuevas, más las previstas para el Albariño y el Merendón, en total cuatro subestaciones en A Groba. La de O Galiñeiro no aparece en el mapa informativo.
La sociedad civil del Valle de Miñor y de Vigo, así como A Louriña y el Baixo Miño ya manifestó en su rato su opinión sobre los viejos proyectos de O Galiñeiro y de A Groba. Se hicieron estudios, informes, alegatos y se puso de manifiesto ante la opinión pública los valores de estos territorios del sur de la provincia de Pontevedra. Los ayuntamientos manifestaron en plenos su rechazo ante estos proyectos industriales que no aportan ningún valor añadido para la población de las comarcas y ayuntamientos afectados. Se manifestó que los números, la economía, es algo más que el productivismo de los euros producidos por los megavatios de estos parques y de estas empresas, que con mucho poder, dividen, fraccionan y especulan con las concesiones igual que hacen en otros casos para que con empresas varias lleguen las cuentas de resultados de grandes emporios empresariales que poco benefician a la mayoría de vecinos de los territorios. No baja el precio de la luz, no se crean muchos puestos de trabajo ni se avanza en la tan nominada transición ecológica, paradójicamente. Y aunque se crean puestos de trabajo, se pagan tasas y alquileres/convenios con los propietarios de la tierra, no se entran a valorar otras pérdidas medio ambientales, naturales y culturales, que ya va siendo hora de que se valoren y se tasen en su justa medida, y se deje de canjear por euros cualquier otro valor difícil de tasar, como es la del patrimonio natural y cultural.
En tiempo de pandemia y, probablemente, de cambios sociales, económicas, y necesariamente de sistemas, no podemos seguir avance con los mismos errores del pasado, y dejar para los que vengan después un país y una tierra avasallada por las industrias, sean estas las que sean.
Tenemos en Galicia parques eólicos por todas las sierras y montes. Ya pocas son las que quedan sin las torres de los molinos de viento y esas pistas que fenden el paisaje de lugares que deberían ser santuarios naturales. El futuro está en las energías limpias, sí. Mas no a cualquier precio ni con los procedimientos especulativos de siempre. El negocio no puede justificarlo todo. Hay que cambiar las formas e ir de verdad a la transición ecológica de otro modo.
Las Plataformas del Galiñeiro y SOS Groba, junto con la sociedad civil se manifestaron muy claramente sobre estos procedimientos y planes. Pusieron negro sobre blanco los valores naturales y culturales de las dos sierras que cierran el Val de Miñor y que son los iconos del sur de la provincia. Turismo, naturaleza y patrimonio cultural tienen que ir unidos en el futuro de la comarca y, también, cualquier industria que sea respetuosa con el medio ambiente y el patrimonio natural y cultural.
En estos días tan emotivos y difíciles para todas y todos, ver que hay quien sigue impulsando proyectos tan agresivos para nuestras sierras, y que desprecia todos los otros valores que tanto estamos echando de menos en este confinamiento, y que ahora valoramos más que nunca (precisamente cuando no podemos disfrutar de ellos), nos lleva a denunciar y alzar la voz para que nadie se sienta protegido por una administración que lejos de velar por los intereses de sus ciudadanos, ayuda a las empresas que más llevan expoliado y que so ven en el beneficio empresarial el futuro. Lo nuestro no es ver las sierras industrializadas y perdiendo más diversidad y patrimonio. No es ver como se sigue especulando con la tierra quien no es nuestra, de nuestra generación, sino de las futuras que también tienen derecho a un mundo mejor.
Queremos, denunciar alto y claro, que vamos a estar ahí vigilantes, denunciando las pretensiones industriales agresivas para las sierras de A Groba y de O Galiñeiro. Queremos denunciar, ahora que vamos a entrar en período electoral, que los partidos políticos se manifiesten y expresen su posicionamiento ante estos proyectos concretos. Que los ayuntamientos de Vigo, Mos, O Porriño, Gondomar, Baiona, Oia, Tomiño y O Rosal se posicionen y les digan a sus vecinos cuál es su postura ante estos proyectos. Que las Comunidades de Montes afectadas también se manifiesten y digan se quieren esos molinos y el dinero del alquiler de las tierras, o por el contrario, están por un monte multifuncional en el que los valores naturales y culturales sean conjugados con los de los otros usos del monte tradicionales y respetuosos con el medio ambiente y la explotación racional de los recursos.
Galicia presume de ser un país verde, en el que la naturaleza es un valor singular. Galicia tiene muy poca naturaleza protegida por ley, Red Natura, Parques Nacionales, Espacios Protegidos… y tiene grandes contradicciones en la protección efectiva dieras espacios y de otros que no tienen figura de protección y que sí la deberían tener (como son estas dos sierras por la densidad de valores naturales y patrimoniales).
Galicia tiene la mayoría de sus sierras y monte afectados por Parques Eólicos, construidos, en construcción y/o en procedimiento administrativo. Ni las sierras más singulares se libran de ser aprovechadas para la explotación eólica. Cuidamos que es mucho impacto para la naturaleza, a pesar de la etiqueta verde que llevan implícita.
En tiempos de pandemia, mirar estas noticias en las páginas oficiales de la Xunta, es una doble pandemia, es un duro golpe para la sociedad, los movimientos ecologistas y el asociacionismo que tenemos las manos atadas por el confinamiento y la imposibilidad de hacer asambleas y reuniones presenciales por las limitaciones de movimientos y desplazamientos.
Es por lo que queremos denunciar y anunciar a la opinión pública que no podemos permitir que estos proyectos sigan avance, y que a pesar de las dificultades, seguiremos atentos y SOLICITAMOS:
Que los partidos políticos, los ayuntamientos y las Comunidades de Montes afectadas se posicionen públicamente ya, antes de la campaña electoral y de las elecciones.
Las Plataformas de la Serra do Galiñeiro y de la Serra da Groba ya lo hacemos con este comunicado.
Val de Miñor, 27 de mayo de 2020.

