Ayuntamiento de Nigrán y Zona Franca de Vigo llegaron a un acuerdo para rehabilitar y poner en funcionamiento el molino de Porto do Molle, situado en pleno parque empresarial a un lado del río Muíños y en ruinas desde hace más de 30 años. Así, el Consorcio presidido por David Regáis asumirá el coste del proyecto básico que el arquitecto Francisco Márquez Taín elaboró en el 2013 (coincidiendo con el desarrollo del parque) y que cifra la intervención en 173.500 €. Por su parte, el Ayuntamiento de Nigrán será responsable, una vez finalizada la obra, de su mantenimiento y conservación teniendo además el deber de darle un uso de interés cultural compatible con el funcionamiento auxiliar del propio molino (el proyecto contempla poner en funcionamiento una de sus muelas para mostrar la actividad de antaño y, al mismo, tiempo un local en la edificación anexa cuyo uso específico deberá definir el Ayuntamiento).
«Esta era una petición antigua del gobierno de Nigrán y que David Regades sí acogió con entusiasmo, hecho que agradecemos enormemente», señala el alcalde de Nigrán, Juan González, quien reitera la importancia de «poner el elemento en valor respetando al mismo tiempo su interés histórico, etnográfico, tipológico y arquitectónico».
Este molino de Porto do Molle, uno de los más grandes de la comarca con 25×6,5 metros de planta y tejado a tres aguas, consta del propio molino, almacén y vivienda anexa en un único volumen en el que el sótano está abierto al exterior mediante tres arcos de medio punto por los que iba el agua tras moverse el mecanismo de rotación. Está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) con un grado de protección no integral y no está datado en su ficha, estimándose su origen en el siglo XVIII. Las obras y movimientos de tierra en el parque empresarial implicaron enterrar su canalización de abastecimiento y evacuación al río Muíños, por lo que actualmente no podrían funcionar los mecanismos, sin embargo, el proyecto contempla activarlo creando un circuito cerrado que emplee un estanque anexo a la construcción.
Esta restauración, además de implicar un estudio histórico y control arqueológico de la misma, implica reponer y acondicionar la envolvente del edificio, restaurar los paramentos de la edificación e infraestructuras hidráulicas y, finalmente, recuperar y reponer los elementos ya desaparecidos de roturación y trituración. Paralelamente, el entorno será dotada de mobiliario urbano como bancos o iluminación mediante balizas.
«Esta actuación supone la guinda al proyecto que estamos llevando adelante de recuperación de los márgenes del río Muíños y cuya obra estará finalizada en diciembre. Es una noticia importantísima desde el punto de vista cultural y etnográfico», concluye el alcalde.


