El Mecalia Atlético Guardés vuelve a tropezar, esta vez de manera si cabe más preocupante. Las de Ana Seabra estuvieron irreconocibles en el Derbi As Nosas de este domingo en A Sangriña, regalando el encuentro a un Porriño que logró la victoria también por méritos propios. Aunque el trabajo defensivo local dejó buenos momentos, a las anfitrionas las volvió a lastrar la poca efectividad de cara a la portería -Isa Ferrarín pudo sumar 19 paradas-, así como las prisas en el ataque que desembocaron en más de diez pérdidas. Tan solo Mínguez, con ocho paradas, y Sempere, con cinco goles, dejaron alguna luz destacable entre las filas guardesas. Aunque el bloqueo a la hora de entrar en el partido fue evidente, el equipo miñoto volvió a sufrir las consecuencias de una plantilla muy corta, pues aunque las lesionadas volvieron a la convocatoria ninguna de ellas jugó y se sumó a las ausencias Elena Martínez por molestias en la rodilla. También Lorena Téllez jugó con el gemelo tocado.
El primer gol del encuentro llegó de la mano de María Palomo, después de sendos intentos fallidos por parte de ambos bandos en los dos minutos anteriores. El Guardés ofrecía una defensa férrea y muy atenta en su salida a la pista, poniendo al Porriño muy complicada la penetración hacia su portería y recuperando la posesión con acierto. La respuesta no llegó hasta dos minutos después, de mano de Carolina Bono, que marcaba el empate (1-1, min. 4).
Zsembery puso la delantera para las louriñesas otros compases más tarde desde los siete metros, y fue entonces cuando el ritmo de juego comenzaba a aumentar. Excluyeron a Lorena Téllez primero por una acción defensiva, y Laguna se aprovechó de la inferioridad para completar la faena y seguir haciendo crecer a las suyas. Un cambio mal ejecutado causó una segunda inclusión entre las filas guardesas, y el Mecalia se quedó con cinco mientras los goles rivales siguieron llegando para complicar aún más las cosas (1-4, min. 9).
Respondió solamente María Sancha, aunque el Porriño pudo beneficiarse algo más de la diferencia de efectivos para replicar la renta de tres goles (2-5, min. 10). A partir de este momento la situación de partido se puso muy preocupante para un Mecalia que veía aparecer los problemas de efectividad que lo habían lastrado en los últimos partidos. El encuentro pasó a jugarse ahora en las porterías y Sabina Mínguez en unos palos e Isa Ferrarín en los otros llegaron a las cuatro y seis paradas, respectivamente, dejando el luminoso sin cambios durante cinco minutos completos.
La sequía la rompió Bono, que marcaba su segundo para amenazar con abrir el hueco todavía más a favor de las visitantes. Pero el Guardés pareció despertar y consiguió culminar algunas acciones, aunque sin el resultado esperado: el conjunto louriñés, superior y más atento, se aprovechó de varios riesgos locales para llevar la ventaja a nuevos máximos (4-8, min. 19).
Ana Seabra solicitó el tiempo muerto para tratar de hacer entrar en razón a las suyas, que respondían con solvencia en defensa -y apoyadas por una Mínguez que estaba siendo un salvavidas ante la red- pero seguían precipitándose en el juego ofensivo y concediendo cuando no podían permitírselo. Surtió efecto, pero de manera retardada, pues aunque la reanudación llegó con el gol de la ventaja a 5 goles de las porriñesas, el anfitrión consiguió confeccionar por fin un 3-2 que las dejaba con opciones de cara a los cinco minutos previos al descanso (7-10, min. 25). Isma Martínez paró ahora el crono para evitar la crecida local que ya se temía.
Y aunque el Guardés reaccionaba un poco mejor en estos compases finales de esta primera mitad, seguía haciendo únicamente eso: reaccionar, con dificultades y mucho esfuerzo frente a un rival que llevó la sartén por el mango en todo momento. Las porterías fueron cruciales para que no fuese a más, pero el ecuador del partido llegó con un nuevo 1-2 que dejaba la renta visitante en cuatro goles, una montaña difícil de escalar para un anfitrión que no vivía su mejor día en casa.
Pero continuó con la misma dinámica el partido al regreso, inaugurándose la segunda parte con un mortal 0-4 que dejaba al Porriño doblando en goles al equipo miñoto (8-16, min. 33). Ana Seabra volvió a parar el tiempo, intentando remover algo en el interior de las suyas, pues todo apuntaba a la debacle si continuaba su bloqueo.
Y así fue, pues el rival louriñés cerró filas y su defensa se convirtió en un fortín infranqueable. Para colmo, en las raras ocasiones en que alguna guardesa conseguía probar suerte hacia la red rival, Isa Ferrarín lo impedía, pues la portera acumulaba ya 13 paradas que pesaban como una losa en las posibilidades locales. Como resultado, el marcador se mantuvo sin cambios diez minutos después (12-20, min. 42).
Pudo reducir la ventaja en un tanto el equipo de A Sangriña ahora, valiéndose de varias pérdidas de un Porriño que ahora pecaba más que en la primera parte. Claro que lo holgado de su ventaja brillaba por encima de cualquier error, dejando al Guardés sin opciones gracias a un gran trabajo defensivo (15-22, min. 48).
Consiguió recortar otro más el Mecalia a base de picar piedra. Se desinflaron un poco las visitantes y cedieron para que el Guardés se quedase ahora a seis, aunque todavía lejos de cualquier milagro en los cinco minutos de cierre (18-24, min. 55). Martínez, por si las moscas, utilizó su segundo tiempo muerto.
Y no solo no llegó el milagro, sino que fue el anfitrión ahora quien terminó de hundirse para ceder en la derrota. Mínguez no pudo defender las últimas acciones visitantes, después de llevar a sus espaldas todo el peso de evitar que la distancia en el marcador siguiese incrementándose, y el Porriño cerró el partido con un 0-3 devastador con acierto de Ferrarín a portería vacía incluido, junto con otro par de paradas de la misma, que llegó a las 19 en un encuentro en el que fue auténtica protagonista (18-27, final).
Volvió a quedarse corta la plantilla de un anfitrión que, a pesar de recuperar en la convocatoria a las lesionadas de las últimas semanas, ninguna de ellas sumó minutos al tratarse de un partido tan complejo y sin recuperar todavía la confianza en pista. Se sumó a la lista de ausencias, además, Elena Martínez, que jugó únicamente los dos primeros minutos para retirarse por molestias en una rodilla; por lo que el Guardés enfrentó todo el encuentro con solamente 11 jugadoras disponibles. En cualquier caso, el equipo miñoto vuelve a tropezar, esta vez con una piedra muy grande, y deberá hacer un examen de conciencia en los próximos días si quiere salir airoso del triple duelo liguero y europeo que le espera en las dos semanas siguientes ante el Atticgo BM Elche.
Mecalia Atlético Guardés (8+10): Sabina Mínguez (p.), África Sempere (5), Jazmín Mendoza (1), Blazka Hauptman (1), Lorena Téllez (2), Cecilia Cacheda, María palomo (1), Rosane Serrano (3), Elena Martínez, Carme Castro (2), Nerea Gil, Ariana Portillo, María Sancha (1), Ania Ramos (2) y Amandine Balzinc (p.).
Conservas Orbe Zendal Balonmano Porriño (12+15): Adriana Mallo (2), Ekaterina Zhukova (1), Carolina Bono (8), Juliana Nunes, Alicia Campo, Iria Augusto (1), Isabel Ferrarín (1) (p.), Julia Figueira (1), Viktoria Zsembery (3), Bruna Dias (2), Ana Belén Palomino (p.), Aroa Fernández, Adriana Rial, Carmen Prelchi (1), Ugazi Manterola (1) y Lucía Laguna (6).
Marcador cada cinco minutos: 1-1, 2-4, 2-5, 4-9, 6-10, 8-12, 9-16, 10-19, 13-20, 15-22, 18-24, 18-27.
Árbitros: Jesús Escudero y Jorge Escudero. Amonestaron con tarjeta amarilla a la local María Palomo y a las visitantes Alicia Campo y Adriana Mallo y excluyeron con dos minutos a las locales Lorena Téllez, Rosane Serrano, María Palomo y Blazka Hauptman y a las visitantes Carmen Prelchi y Carolina Bono.
Incidencias: Partido de vigésimo segunda de la Liga Guerreras Iberdrola 2025/2026, disputado en el pabellón municipal de A Sangriña. Antes de comenzar se interpretó en directo el himno de Galicia.







