El BNG de Gondomar insta al gobierno local a elaborar un Protocolo de prevención del acoso laboral específico para el conjunto del personal del Concello. A través de su portavoz municipal Manuela Rodríguez y tal como ya había hecho en el pleno, la organización nacionalista traslada, ahora por escrito, los defectos que presenta el protocolo de la Mancomunidad al que se viene de adherir el Concello, al tiempo que reclama también la redacción del preceptivo plan de igualdad para la entidad local.
A la vista de la publicación en el BOP de la adhesión efectiva del Concello de Gondomar al Protocolo para la prevención del acoso laboral, sexual y por razón de sexo de la Mancomunidad de Concellos del Val Miñor, desde el BNG lamentan que se haga “sin ninguna modificación, sin adaptación al ámbito del Concello y sin la mínima puesta en común con sus trabajadoras y trabajadores, ni siquiera a través de su representación sindical”.
Durante el debate plenario, Rodríguez recordó que la posición del BNG ya había sido muy crítica cuando se había debatido el texto del protocolo en el seno de la Mancomunidad, tanto por la falta de participación del personal en general como, en particular, por no contar para su redacción con la participación de personas con formación en materia de igualdad, tal y como demandaban las trabajadoras de los Centros de Información a la Mujer de los tres ayuntamientos.
Aportaciones realizadas por el BNG
En lo que se refiere a propuestas concretas, desde el BNG consideran que la composición de la comisión de investigación del acoso debe ser elegida con criterios técnicos y de igualdad y debe contar con representación del cuadro de personal de la entidad, pero ambos aspectos no están contemplados.
Por otro lado, apuntan que la rigidez establecida a la hora de formular la denuncia -cubrir un formulario, presentación ante la Comisión de Gobierno de la Mancomunidad- puede constituir un atranco a la hora de que una persona objeto de acoso presente la denuncia, incluso por miedo a las represalias. La propuesta del BNG es que se ofrezcan fórmulas de presentación que no disuadan: un buzón de recepción, sin formularios previos, incluso oralmente de inicio, con una persona encargada de la recepción y traslado directo a la comisión instructora.
Asimismo, estiman fuera de lugar el papel de la Comisión de Gobierno de la Mancomunidad en todo el proceso. Porque el texto establece que sean las integrantes de esa Comisión de Gobierno (los tres alcaldes y tres concejales) las personas encargadas de recibir la denuncia, tramitar el procedimiento de investigación, instruir el expediente, dictaminar y sancionar, si ha lugar. “¿Qué ocurriría si la persona acosadora formara parte de ese grupo?”, se preguntan. La propuesta del Bloque es que las personas a desarrollar esas funciones sean designadas por la entidad para cada caso, con criterios que deberían estar también regulados en el propio protocolo.
Un ejemplo de que no puede quedar a la voluntad de la Comisión de Gobierno la ejecución de lo que dictamine una comisión instructora es lo que sucedió con el caso de acoso moral y por razón de sexo confirmado en el seno del GES. El dictamen quedó sin efecto por la parálisis del procedimiento por parte de la comisión de gobierno, en aquella altura presidida por el alcalde de Nigrán, el socialista Juan González. Una circunstancia que le valió a la Mancomunidad una multa de 25.000€ impuesta por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) por su “conducta pasiva” ante el delito de acoso que fue reconocido por la sala de lo social de ese Tribunal.
Además, en este momento está abierto un proceso de modificación de los estatutos de la Mancomunidad en que, a propuesta de la actual Comisión de Gobierno, se pretende su eliminación. “De aprobarse, ¿ante quién se formularía la denuncia?”, se pregunta la portavoz nacionalista.
Por último, desde el BNG también indican que la normativa contempla que las empresas -en este caso el Concello- dispongan, con carácter previo a la redacción de los protocolos, de un plan de igualdad que establezca medidas tendentes a alcanzar el objetivo de la igualdad entre mujeres y hombres y a eliminar la discriminación por razón de sexo en la totalidad de los ámbitos. “Ese plan de igualdad tampoco existe, ni en el ayuntamiento ni en la mancomunidad”, recuerda Rodríguez Pumar.
“Lo más importante de un documento como este, su mayor valor, reside en que asegure un proceso garantista. Y traen un ‘copia y pega’ que no sirve para garantizar derechos”, critica la portavoz nacionalista. “Deberían presentar un protocolo propio del Concello. Desde el BNG llevamos seis años solicitándolo. Sin tiempo no fue, falta la voluntad política”.
El BNG seguirá insistiendo en que el gobierno de Ferreira haga los deberes y se dote de un plan de igualdad y de un protocolo de prevención del acoso específicos para el Concello y que garanticen los derechos de sus trabajadoras y trabajadores.

