El personal de Alten, empresa que trabaja para la compañía del sector vigués de la automoción BorgWarner, inició hoy una huelga indefinida para rechazar los despidos y la amenaza del cese de la actividad si no se retiran las demandas por cesión ilegal de personas trabajadoras. Los afectados, que permanecen encerrados en las oficinas de la compañía desde el pasado jueves 19 de febrero, desarrollaron una concentración este mediodía delante de las instalaciones de Porto do Molle, en Nigrán.
Con estas acciones el personal quiere denunciar también la campaña interna de chantajes, coacciones y amenazas puesta en marcha en enero por la dirección de Alten con el conocimiento de BorgWarner, “empresa que recibe millones de euros de dinero público en subvenciones”.
Desde la CIG recuerdan que la Inspección de Trabajo dictaminó en 2024 cesión ilegal de personal por parte de Alten a BorgWarner, tras lo que muchas de las personas trabajadoras interpusieron demandas judiciales para reclamar sus derechos”. Ahora, cuando se aproxima la celebración de los primeros juicios, “las compañías optaron por medidas de presión para imponer la precariedad laboral”.
Entre ellas el despido de cuatro personas empleadas, mientras que otras siete se encuentran bajo amenaza de final de proyecto si no retiran la demanda, “lo que supondría renunciar a sus derechos laborales a ahondar en la precarización del trabajo en las dos empresas”.
En consecuencia, el cuadro de personal decidió encerrarse en el interior de las instalaciones de la empresa e iniciar una huelga indefinida, además de convocar un calendario de movilizaciones que comenzó hoy con una concentración en Porto do Molle.

